Sobre héroes y hazañas

Recuento deportivo 2015 (última)

La mejor pelea de box del año extinto fue la de Francisco Bandido Vargas contra el devorador de mexicanos Takashi Miura, quien perdió su título super-pluma en un escalofriante agarrón de ida y vuelta, con la parte inferior del ojo derecho de Vargas convertida en ranura de hucha o alcancía.

La pelea entre el boricua Miguel Ángel Cotto y Saúl el Canelo Álvarez también formó parte del baúl de decepciones.

¿Por qué?, porque Álvarez tenía todo para lanzarse a fondo y llevar la refriega a un desenlace fulminante y, sin embargo, la experiencia y la movilidad de Cotto libraron de manera airosa la batalla para darle un triunfo real aunque extraviado en las tarjetas.   

En otros deportes, menos favorecidos por la gran carpa mediática, pero sin duda alentados por la valentía extrema que raya en el heroísmo (y aquí recuerdo la gran frase de Laurence Sterne: cuando la temeridad culmina en éxito pasa a llamarse heroísmo) vale la pena destacar la labor del motorista o motociclista español Jorge Lorenzo, quien conquistó su tercer campeonato MotoGP (2010, 2012 y 2015). Y también es oportuno justipreciar la victoria en el preolímpico de básquet sobre Argentina por parte de la vino tinto venezolana.

Primera vez que se alza con el triunfo en el torneo continental. Estos logros son oro molido y abren puertas a la esperanza olímpica que pudiese cuajar -y sin refrigerar- este año en Río de Janeiro.        

Dicen los practicantes del buen comer que la comida es un largo camino hacia el postre. El juego que brindaron los Pumas en CU en la final del futbol mexicano al promediar diciembre será recordado eternamente, y no exagero.

La expulsión de Herrera, el gol del tigre André-Pierre Gignac y la prolongación a penales gracias a Gerardo Alcoba fueron tres momentos de un dramatismo al rojo blanco. Esa final valió la pena como inmejorable cierre del año y vindicó al futbol nuestro más allá de las disensiones y de las rabietas al uso.

Pumas mereció ganar, pero había perdido en el Volcán. Qué lástima. Qué triste.    

Sé que todo recuento, como avisé en el umbral del artículo, es insuficiente y parco. Vaya éste como una pequeña muestra de lo que fue el deporte mundial el año pasado. Y que el siete de febrero veamos una vez más un Súper Tazón reñido. Y..., ¡Que Dios reparta suerte!


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