Sobre héroes y hazañas

Octavio Paz: la transformación luminosa de la realidad

Centraré mi reflexión acerca de la literatura como fuerza social transformadora de la realidad en la figura de Octavio Paz, quien en este 2014 cumpliría cien años.
El poeta de mexicano solía decir que la literatura no transforma pero sí ilumina la realidad. Sobre el autor de “Piedra de sol” se han escrito numerosos libros, una nómina de títulos inmanejable y variopinta en atención a las múltiples facetas del  escritor mexicano que diversificó su quehacer creativo en parcelas disímbolas: poeta, narrador (“Mi vida con la ola” es el ejemplo emblemático), ensayista, crítico de arte y una larga fila de etcéteras.
 Sobre el autor de “Blanco” he escrito varios libros y también algunos artículos: Huellas de salamandra, El tiempo recobrado, “Quevedo en Paz y Paz en desasosiego”, “Homenaje a Octavio Paz” en mi sección “En busca de la belleza” con Ignacio Lozano en la XEW (abril 3 de 2011) y “Piedra de sol”: apología del amor en mi libro sobre poesía Minas y teodolitos (Sello Bermejo, CONACULTA, ). Escribí, asimismo, el prólogo de un número monográfico sobre poesía mexicana (“La poesía mexicana: ¿descansa en Paz?”) publicado en la revista española Ínsula (número 707).
Siempre que desaparece un escritor que ha tenido una influencia y proyección internacionales, como fue el caso específico de Octavio Paz, un hueco enorme se genera: la silenciosa densidad de la ausencia. El autor de Pasado en claro murió en 1998.  Fue, sin duda, deplorable la suspensión de la actividad crítica y poética de Octavio Paz porque se trataba de una voz, una presencia, una figura pública incluso, irremplazable.
 El editor de Paz en México, mi amigo Adolfo Castañón, me comentó en Monterrey, cuando el poeta estaba ya en su trance final, a escasos milímetros de partir, que el autor de El arco y la lira quería emprender aún múltiples, diversos, novedosos proyectos. Hay una urgencia singular de decir frente al abismo, frente al avispero de sombras. Paz murió con la pluma en ristre: atento a todos los instrumentos músicos de la orquesta. Después de Paz (se suele decir en esta orilla del Atlántico que «la poesía mexicana descansa en Paz») los poetas mexicanos lanzaron sus voces a la aridez de una realidad sorda, tal vez huérfana, ya sin ese guía polémico y controvertido. Mucho se ha avanzado, creo yo, desde 1998: la poesía mexicana no duerme y los caminos trazados por Paz han sido trillados por algunos poetas que, arrepentidos epígonos, desdicen o desoyen el latido de la poesía escrita por el autor de «Viento entero»: la presencia de Paz tornó a ser piedra de escándalo: deporte nacional fue refutarlo o, en la otra orilla, apoyar lo que hubo dicho. Octavio Paz y sus detractores. Buenos días.


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