Sobre héroes y hazañas

José Luis Ramírez: el regreso impredecible

Uno de los regresos más inexplicables e impredecibles de los últimos años en el boxeo mexicano fue el que protagonizó José Luis El zurdo Ramírez, gladiador sonorense, contra Edwin el Chapo Rosario, pelea de revancha llevada a cabo en San Juan, Puerto Rico, en el umbral de noviembre de 1984 y considerada por Ring Magazine como la mejor de ese año. En los primeros dos asaltos Ramírez, injustamente ignorado hoy, fue barrido del cuadrilátero por el natural de Puerto Rico: derribado por el púgil boricua con fulminantes derechazos en el amanecer de los episodios iniciales. El contendiente azteca salió en el tercer capítulo con la convicción férrea de ganar la pelea, esto es, de contragolpear a su contrincante hasta vencerlo. El regreso fue, de verdad, impresionante: Ramírez lanzaba tandas de aguijonazos con ambos puños y logró menguar primero a su oponente y, al final, le atizó una paliza memorable. Tanto así que el hoy extinto Rosario dio la espalda para recibir en la nuca y en plena parte dorsal del encéfalo los últimos mandarriazos.  Vale mucho la pena volver a ver esta épica refriega.Hoy el huatabampense -¡vaya gentilicio- José Luis Ramírez (un hombre que ganó 102 batallas y sólo sucumbió frente a pugilistas como Argüello, Olivares, Mancini, Camacho o Chávez), se busca o gana la vida recolectando latas de aluminio en las madrugadas, trepado en su bicicleta. Entre los golpes aleves de su trayectoria señalamos la súbita muerte de su amigo y mánager Ramón “Zurdo” Félix, ahogado en el mediterráneo francés. José Luis Ramírez fue un gran boxeador y es un claro ejemplo de lealtad y camaradería. Cultiva larga y fecunda amistad con el inigualable Julio César Chávez.Que Dios lo cuide en su natal Huatabampo, Sonora. 


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