Sobre héroes y hazañas

Iván Vallejo: el hombre más alto del mundo II

Uno de los momentos más emotivos de la vida de Iván Vallejo y de la historia del alpinismo ocurrió el 27 de mayo de 1999 cuando el alpinista llegó al cenit del Everest. Cuenta que dijo sin disimular su llanto: “Estoy en la cima del pico más alto del mundo. Soy el hombre más alto del mundo y mido sólo 1.64 metros. Soy el hombre más alto del mundo”. Cuando Vallejo alcanzó la cima del kangchenjunga (la tercera más alta del mundo) y nadie estaba en ese momento en el Everest (la primera más alta) ni en el K2 (la segunda en altitud) le dijo a su amigo Joao: “es una bendición y es un privilegio: ¡qué suerte tengo! Por segunda vez soy el hombre más alto del mundo”.Aficionado al futbol, Vallejo confiesa que la sensación que le invade cuando se encuentra en la cima de los llamados 8 miles es simplemente de gratitud. Este hombre, ajeno a la vanidad y a los efectos desastrosos de la fama, es un ejemplo para Ecuador, para América Latina y para el mundo. Entre sus proyectos centrales se encuentra escalar con sus amigos españoles un 8 mil por una vía distinta, por una vía que habrá de llamarse hispano ecuatoriana. En la descripción que el propio Vallejo hace de su travesía en pos de las cimas de los 8 miles sobresale el comentario acerca del Annapurna (la diosa de la abundancia), del Nanga Parbat (una preciosa montaña) y, sobre todo, despunta la clara (de)mostración de sus herramientas de triunfo, de sus virtudes como alpinista: la disciplina del entrenamiento, la paciencia, una recia, heroica voluntad que le permite recuperarse de las malas noches y reemprender el ascenso con decisión indoblegable y, como sustrato, un optimismo casi sobrenatural. Iván Vallejo confiesa haber tenido miedo, sufrir, asustarse, tomar pastillas para el estómago, encarar con respeto y temor las montañas (con énfasis puesto en el Dhaula). Cuando puso su pie en la cúspide del Dhaula el alpinista sudamericano recibió una carta de su hijo Andrés (Andy): “Papá, quiero que sepas que juntos hemos fijado cuerdas en los 8 miles, que juntos hemos subido los 8 miles y que las lágrimas son compartidas” Vallejo añade: “vale la pena haber hecho los catorce de esa manera”. ¡Y sin oxígeno suplementario! Un reconocimiento a la tenacidad y a la paciencia abrazadas por un montañista paradigmático: Iván Vallejo, el hombre más alto del mundo. 


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