Sobre héroes y hazañas

Galeotes de naves al garete

Recuerdo que en la revista de la Fundación de la Huerta de San Vicente, dirigida por Laura García Lorca, leí un artículo que mi amigo Adolfo Castañón dedicó al malogrado poeta mexicano Manuel Ulacia. El artículo se intitulaba “Algo muy luminoso que se pierde”, y alude a un verso que Adolfo descabalgó del poema “Para entonces” de Manuel Gutiérrez Nájera. La estrofa íntegra reza: “Morir cuando la luz, triste, retira/sus áureas redes de la onda verde,/y ser como ese sol que lento expira:/algo muy luminoso que se pierde”. Recordé los versos porque algo muy luminoso se pierde cuando expira alguien como el cantante Demis Roussous o como el ex beisbolista de los Cachorros de Chicago Ernie Banks, carabinero que pertenece al Salón de la Fama de las ligas mayores con sede en Cooperstown, estado de Nueva York. Aquí me detengo.Llamo esforzados galeotes de naves al garete a deportistas que cumplieron su trayectoria en equipos perdedores.  Me detendré sólo en tres protagonistas: los adalides del Atlas de la década de los setenta, los afamados “amigos del balón”: Héctor Brambila, Ricardo “Astroboy” Chavarín, Berna García, Pepe Delgado, el hoy extinto José Luis “Pillo” Herrera y una larga fila de etcéteras. En el terreno del beisbol, además de Banks, a quien volveré en unos momentos, recuerdo al serpentinero de la década de los ochenta en la liga mexicana y quien jugó para los Petroleros de Poza Rica: Ricardo Sandate. Este lanzador tenía un promedio de carreras limpias envidiable, y perdía épicas contiendas por sólo una carrera de diferencia.El caso de Ernie Banks, recién desaparecido, fue paradigmático, ejemplar: bateó más de 500 jonrones en la gran carpa. Fue el primer jugador en conquistar el título de Más valioso en equipos con marca negativa. Banks fue llamado “Míster Cub” por su admirable fidelidad al equipo de la ciudad del viento. Los galeotes de las naves al garete: “Algo muy luminoso que se pierde”. 


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