Sobre héroes y hazañas

Esplendor y miseria de Trevor Berbick

La pelea generó harta expectativa porque se trataba del retorno de Muhammed Alí a los encordados. El otrora invencible y tres veces campeón mundial enfrentaba al oscuro, en los dos sentidos que la palabra convoca, Trevor Berbick en Nassau, Bahamas. El escenario ignoto y el rival de Alí desconocido. Trevor se preparó como nunca para la reyerta. Durante todo el combate dominó con una estrategia poco ortodoxa: se encimaba a Alí y lanzaba golpes a diestra y siniestra sin concierto, pero con valentía non. Era más lo tupido que lo duro. Alí ya no bailoteaba como en sus mejores tiempos y, además, se le veía agotado, lento, confundido. Trevor venció por decisión unánime y el maravilloso bocón tragó saliva y fue a la esquina a felicitar a su eufórico rival. Una semana antes Joe Frazier había interrumpido un retiro de cinco años y medio para enfrentar al ex asesino Floyd “Jumbo” Cummings, un bulto que le sacó el empate con más maña que fuerza. Era diciembre de 1981. Trevor Berbick pasaría a la historia como el hombre que retiró al Más Grande y, asimismo, como el primer escalón del tormentoso chaparro Mike Tyson, el hombre dinamita. Muchos años después, el boxeador jamaicano o jamaiquino fue encontrado muerto en Norwich, cerca de su casa: el cadáver presentaba heridas en la espalda y en la cabeza: corría la mañana del 28 de octubre de 2006. Berbick tenía 51 años. El dato curioso dejó perpleja a la gente de Jamaica. El sobrino de Trevor (Harold) y un joven de nombre Kenton Gordon cometieron el asesinato. La madre de Gordon tenía una relación problemática con el hombre que perdiera el título ante el campeón de peso pesado más joven de la historia: Tyson tenía sólo 20 años cuando liquidó a Berbick. Luces y sombras de un recio pugilista que había representado a Jamaica en los juegos olímpicos de Montreal, 1976. 



gilpradogalan@gmail.com