Sobre héroes y hazañas

Elogio de los apelativos unisex

El carrusel del twitter (castellanizado como túiter) sirve para, entre otras cosas, potenciar la información chusca o curiosa con los conocidos y amigos. Un ejemplo nítido ocurrió ayer cuando Nidia Galicia, Jaime Muñoz Vargas, Gerardo Cárdenas y yo exploramos la nómina o ringla de los apelativos unisex.

Vencí la tentación de apodarlos unisex(ies) porque me gusta más la inconcordancia ranchera del sustantivo plural y el adjetivo singular.

Me atengo a las consecuencias.El disparador fue un tuit de Jaime que dice: “Es raro el nombre Floreal. En Argentina es nombre de hombre”. Ese mensaje fue secundado por uno mío “Refugio y Guadalupe son apelativos unisex”. Y Jaime agrega: “También Isabel y Socorro son unisex”.  

Gerardo Cárdenas, por su parte, observa refiriéndose a Floreal: “Acá en Gabacholandia –Gerardo vive en Chicago-, escrito tal cual, es de chava. Verdadedios”. Y entra al quite Nidia Galicia desde Rumania: “su conversación me recordó el José María o María José”.

Nombres, digo yo, que fraguan una perfecta simetría en cruz. Y luego añado: “También Andrea es unisex. Y aquí recuerdo al enorme futbolista Andrea Pirlo”. Y Jaime, siempre chispeante y atinado, celebra: “Jugadorazo unisex. Y para negocio Estética D’Pirlo”.

Y agregamos a Léonidas y Modeste como formas unisex de Leónidas y Modesto. Nidia acierta cuando enlista una sinonimia nominal en varias lenguas: “Jhon en inglés, Juan en español o Ion en rumano”. Y digo: “E Iván entre nosotros”. Jerry Cárdenas escribe jocundo y picante: “Con Autreberto, Sinforosio, Salustiano o Restituto no hay dualidad ni confusión”.

Y yo, que siempre llevo el agua a mi molino, le digo a Nidia: “Estimada Nidia: si sigues en Rumania investígame, por favor, acerca de palíndromos en rumano”. Y Nidia responde con admiración escéptica: “uy claro que sí¡!”. Jerry marca el tuit de Nidia como favorito porque sabe que en el mensaje el uy que inicia la frase subraya la rareza milenaria del palíndromo, y se trata de dos letras solamente: un uy encanijado.

Vaya alabanza de los nombres unisex. ¡Salud!, Virgencita de Guadalupe; ¡Salud!, Guadalupe Victoria. 


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