Sobre héroes y hazañas

Destino Brodmann

Llamo destino Brodmann al hecho de haber batallado de manera incesante toda la vida y, cuando la felicidad toca tu puerta, la muerte te arrebata del mundo. Korbinian Brodmann es el autor de la mejor descripción e imagen de la corteza cerebral humana.

La parcelación topográfica del cerebro y su correspondiente mapa no han sido superados por investigadores y científicos que redoblan su empeño para mostrar, con desvelado afán, los pliegues y repliegues del órgano que preside la vida nuestra.

En cambio Brodmann, un hombre mesurado, sensato, sencillo y sabio, logró lo impensable.

En el prólogo de su trabajo capital, publicado en 1909, Brodmann agradece a su colega Benda por “proveerme amablemente cerebros humanos”. En alguna fotografía aparece Brodmann, concentrado y minucioso, atento en el examen de segmentos de cerebros humanos y de mamíferos superiores.

Brodmann, quien solía firmar con una escueta K inicial su nombre (K. Brodmann), rasgo de extrema modestia, hizo feliz mancuerna con Oskar Vogt, su biógrafo y amigo y quien dijo, compungido, al flanquear la tumba del científico de rostro hierático y mirada penetrante: “Korbinian Brodmann se fue del mundo cuando tenía todo para ser feliz, cuando venían sus mejores años en el planeta: había contraído matrimonio un año antes de su partida con la encantadora Margaret Franke y ella había tenido la primera  y única hija del científico: Ilse Brodmann justo en el año (1918) en que una devastadora infección arrebató la vida del paladín de la cito-arquitectura tras una breve enfermedad (neumonía).

Una malhadada septicemia se lo llevó”.

El destino Brodmann consiste, entonces, en haber sacrificado largas e intensas horas en pro de una causa humanitaria, en este caso científica, y perder todo en segundos por una inexplicable tragedia.

Kraepelin dijo en aquella ocasión fúnebre: “La ciencia ha perdido a un gran investigador”.El traductor de Brodmann al inglés, un científico que vivió y trabajó en Suiza y ahora lo hace en los Emiratos Árabes Unidos, lanzó la pregunta punzante: “¿Qué podría haber descubierto Brodmann de haber vivido más de 49 años?” Cuestión formulada por Laurence Garey en el año 2005.  


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