Sobre héroes y hazañas

Cuentos desde aquí: los desvelos de la imaginación

Cuentos desde aquí (Ad Zurdum, 72 pp.) de Carlos José Pérez Sámano se distingue por una renovación estilística y temática incesante. Desde la primera apuesta “Asiento 7 A” el autor urde el espejeo de miradas entre pasajeros que comparten vuelo con un vértigo y una angustia desesperantes. El tono de la historia, sin embargo, dista mucho de ser solemne o tedioso. En “Setecientosmilcuatro” el afán experimental extrema sus brazos y propone una escritura ceñida, enredada en una trampa que desanuda sus ardides en el desenlace: el guiño metalingüístico campea en ésta y en otras historias del cuentario como, por ejemplo, en aquel relato donde advertimos una frustránea intentona suicida (“Remington”) o el cotejo tácito (y al final explícito) de la piel porcina y marital palpada por un enjundioso cornudo (“Bacon and Paper”). En otras piezas verbales sobresale la sensación de pérdida o el equívoco como estratagema literaria funcional que potencia el remate de la historia. Un nítido ejemplo es “La puerta se abrió despacio”. Uno de los cuentos más estremecedores, tejido sobre la base de esa figura retórica llamada hipérbole es, quizá y sin quizá, “Ponte en mis zapatos”. Se trata de un delicioso elogio a la empatía y, además, en esta urdimbre es perceptible el aprendizaje el autor en su periplo por diversas latitudes del mundo (con el énfasis puesto en el topónimo Pantan): “A partir de ahí nuestra amistad tomó forma. Es decir, fuimos haciendo como un zapato de nuestra amistad. Desde recortar el cuero, es decir, definirnos cada uno de nosotros, poner límites, marcar el borde, hasta coser momentos, compartirlos, pegarlos, amoldarlos” (p.46). En otro cuento nos conmueve la persistencia vital del abuelo a dos milímetros del abismo, esa agonía que no tiene culminación inmediata.  Llama la atención que, como define Julián Ríos el ejercicio literario –escrivivir-, los relatos que conforman este libro poseen vasos comunicantes entre la vida y la creación o, como diría el propio autor en la franja crepuscular de su obra, entre lo Posible y lo Imaginario. Esto se advierte en “Amaneció y mi casa era la frontera”, y también se advierte un afortunado desdoblamiento de personas en personajes y viceversa, un guiño evidente a la nivola unamuniana: los personajes entablan diálogos a veces tensos, crispantes con su artífice.Cuentos desde aquí de Carlos José Pérez Sámano es, como apunté en el umbral de este prólogo, un libro alentado por una vocación experimental que no reposa. 


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