Sobre héroes y hazañas

(Cuauhtémoc) Blanco en la mira

Ahora que los leones de Camerún forman parte del mismo grupo donde México habrá de plantar cara en el mundial de Brasil recordé, ¡y cómo no!, al rey león Roger Milla, seudónimo de Albert Miller.  En el futbol, como en la literatura, campean los seudónimos. Acaso el más elocuente haya sido el de Gabriel Batistuta: batigol, pero también Pelé o Tostao. Famosos son los seudónimos de los poetas chilenos Gabriela Mistral y Pablo Neruda, ambos ganadores del Premio Nobel.
El nombre de Roger Milla alcanzó celebridad en tres mundiales con un saldo de cinco dianas en diez partidos (era frecuente que lo metieran hasta el segundo tiempo): cuatro tantos en el mundial de Italia (1990) y uno más en el de Estados Unidos (1994). Lo increíble es que el quinto gol se lo hizo a Rusia cuando Milla tenía cuarenta y dos años con treinta y nueve días (el atacante, entonces, más viejo en anotar en justas mundialistas). Contra Colombia vimos cómo Milla aprovechó un descuido de René Higuita (el arquero que se inmortalizó con su espectacular escorpión) y avanzó con determinación y picardía para impactar las redes. Y recordamos a Milla, asimismo, por sus festivos bailes frente al banderín de córner. ¿Por qué evoco la astucia del más grande jugador camerunés de todos los tiempos?
Porque la edad en que anotó frente a Rusia me hizo pensar en los cuarenta años de quien ha sido, quizá y sin quizá, el más completo jugador mexicano de las últimas dos décadas: Cuauhtémoc Blanco. El Temo ha manifestado por activa y por pasiva su deseo de formar parte de la selección mexicana. Atraviesa por un tercer aire que vendría muy bien a México de cara al mayúsculo compromiso en tierras cariocas. Séneca solía decir que la suerte sucede cuando la preparación y la oportunidad se encuentran. Nadie duda del talento y de la dedicación de Cuauhtémoc Blanco a lo largo de tan exitosa como polémica carrera. El Temo es un esforzado que tiene, además, el imperio natural, esto es, el liderazgo de quien ha metido goles en tres  mundiales diferentes (la mecedora contra Bélgica, el penal contra Croacia y uno más desde el manchón ante Francia). El palmarés de Blanco es inapelable y su condición física de campeonato.
En los grandes equipos siempre será saludable un delicado equilibrio entre jóvenes aguerridos y jugadores experimentados que acaso han perdido velocidad pero que han ganado maña, inteligencia espacial como es el caso que nos ocupa y fuerza. Tendríamos, además, a un soberbio cobrador de penales cuyo promedio de efectividad es sólo borrado por el contención del Santos Juan Pablo Rodríguez. Con ánimo de dar alas a la polémica propongo que el Temo refuerce al TRI, preparación la tiene, como dije, sólo le falta la oportunidad que debe brindarle Miguel Herrera: Blanco en la mira.



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