Sobre héroes y hazañas

Cuaderno de vacaciones (Primera parte)

Mi amistad con el poeta, ensayista, filólogo, erudito y latinista español Luis Alberto de Cuenca rebasa los veinte años y la valoro como un oro obrizo. Él suele decirme primo porque su segundo apellido así lo autoriza: Luis Alberto de Cuenca y Prado.

Recibí desde Madrid su delicioso Cuaderno de vacaciones (Colección Visor de Poesía) y Premio Nacional de Poesía 2015. Se trata de 85 poemas troquelados en los veranos vacacionales comprendidos entre 2009 y 2012.

Dice Luis Alberto en su nota prologal que “lo que configura este libro como un corpus orgánico y unitario es precisamente su escritura gozosa, vacacional, ausente de todo tipo de preocupaciones laborales y académicas”. Entendemos entonces que se trata de un libro gestado durante lo que el sabio mexicano Alfonso Reyes llamaba el “ocio atento”.

El poemario alienta varios registros y lo mismo ensaya con gran fortuna la polimetría que el ritmo isosilábico como, por ejemplo, el soneto “Luna llena” de tan espléndido como sugerente remate: “Que pienso prepararme una gran cena/con el fulgor que de la luna baje/a acampar en tus muslos de azucena”.

La tiranía del espacio me obliga a comentar los poemas más intensos y bellos de Cuaderno de vacaciones en otro artículo. Sólo digo que la maestría poética del cuaderno vacacional es admirable. 


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