Sobre héroes y hazañas

Chiellini a la deriva: La tremenda mordida de Luis Suárez

A casi 500 kilómetros de Montevideo se encuentra la ciudad de El Salto, donde nació el extraordinario narrador Horacio Quiroga. El Salto colinda con la ciudad argentina Concordia. En enero de 1987 nacería en la segunda ciudad más poblada de Uruguay el ariete Luis Suárez, un delantero que llegó a ser ya campeón goleador en el Ajax holandés. Suárez, quien vivió una difícil niñez tras la separación de sus padres, inició su carrera como futbolista en el Nacional de Montevideo. Contaba sólo 18 años. Luego emigró a Holanda para vestir la casaca del modesto club Groningen, Allí convirtió 11 dianas en 33 partidos y logró que el Ajax lo fichara por siete y medio millones de euros. Luis Suárez, poseedor de una derecha letal, marcó 35 goles en una temporada de ensueño.El salteño marcaría en el mundial de Sudáfrica un relampagueante gol a México al conectar de cabeza un centro de Edinson Cavani. El carismático Suárez dedica siempre los goles a su mujer Sofía y varias veces ha celebrado los tantos a la manera del emblemático Bebeto: el balón en la panza como correlato del bebé en tránsito. A las manos de Dios de Maradona sucedieron las manos de Luis Suárez contra Ghana en el mundial de 2010: primero rechazó el balón con el muslo y, después, como si se tratase de un lance de voleibol rechazó la pelota con la mano izquierda en el último minuto del partido. ¿Quién se iba a imaginar que Suárez llevaría a los uruguayos a una semifinal después de cuarenta años?, ¿quién se iba a imaginar que los llevaría con las manos (intentó despejar con ambas) y no con sus arponazos pedestres? El rostro de Suárez, cubierto por la celeste por la vergüenza de haber cometido el penal que luego fallaría el jugador ghanés, se transfiguró en segundos. El ghanés falló y Suárez saltaba de felicidad. Uno de los momentos más emocionantes de la Copa.En el mundial de Brasil 2014 Luis Tyson Suárez volvió de una lesión para liquidar a Inglaterra con dos goles memorables. Parecía un retorno soñado, pero el bajo control de impulsos traicionó al delantero y propinó tremenda tarascada en el hombro al defensa italiano Giorgio Chiellini. Una mordida más en el feroz palmarés del atacante uruguayo. Es posible urdir la paráfrasis del cuento “A la deriva” de Horacio Quiroga, su coterráneo, y sustituir a los protagonistas por Luis Suárez y Giorgio Chiellini. Un ejercicio lúdico indudable:
Chiellini a la derivaChellini pisó la grama y enseguida sintió la mordedura en el hombro. Saltó adelante, y al volverse con un insulto vio a Luis Suárez quien, dueño de sí mismo, maquinaba otro ataque.Chiellini echó una mirada a su hombro, donde dos gotitas de sangre engrosaban dificultosamente.Chiellin miró la mordedura, quitó las gotitas de sangre, y durante un instante contempló su brazo. Un dolor agudo nacía de los dos puntitos violetas, y comenzaba a invadir todo el hombro. Apresuradamente se ligó el antebrazo con su pañuelo y siguió quejándose.El dolor en el hombro aumentaba, con sensación de tirante abultamiento, y de pronto  Chiellini sintió dos o tres fulgurantes puntadas que, como relámpagos, habían irradiado desde la herida hasta la mitad del brazo. Movía el brazo con dificultad; una metálica sequedad de garganta, seguida de sed quemante, le arrancó un nuevo improperio.La mordida de Luis Suárez a Giorgio Chiellini dio la vuelta al mundo. 



gilpradogalan@gmail.com