Sobre héroes y hazañas

Ayrton Senna: Que veinte años no es nada I

Parece descabellado comparar la muerte del poeta colombiano José Asunción Silva con la del piloto de Fórmula 1 Ayrton Senna. Parece descabellado, pero no lo es. Asunción Silva elige la puerta del suicidio porque su obra principal había naufragado, su hermana había muerto y los negocios heredados se habían ido a pique: desolado y des(cons)olado, Asunción Silva pide al médico amigo que le marque el lugar preciso donde se encuentra el corazón y luego, con un libro abierto frente a sus ojos, dispara sereno en su pecho desnudo. No digo ni insinúo que el piloto brasileño haya elegido el suicido: fueron las malas condiciones de la pista del autódromo Enzo y Dino Ferrari, justo a la altura de la curva Tumbarello, las que provocaron el desventurado accidente que puso fin a los días y a la grandeza del carismático conductor del F Williams 16.
Abrumado por varios hechos negativos: la pesadumbre de su relación problemática (la no aceptación de su novia por parte de su hermano y de sus padres) con la modelo Adriane Galisteu, afectado por el accidente de Rubens Barrichelo, deprimido hasta las lágrimas por la muerte del piloto austriaco Roland Razenberger en las pruebas previas a ese infausto Gran Premio de San Marino en Imola. Senna corrió el último tramo de su vida presa del terrible desaliento significado por las desdichas que enumero y, sobre todo, por la tristísima circunstancia del accidente que puso fin a la carrera de Razenberger en la curva Gilles Vileneuve. Sí, sí: en la curva que lleva el nombre del canadiense que falleció asimismo en un accidente automovilístico (ocho de mayo de 1982). Vidas no paralelas mas en algún sentido coincidentes la del poeta y la del astro de la Fórmula 1 que conquistó tres campeonatos del mundo y quien fuera el número uno, de manera inobjetable, al menos en dos rubros: correr bajo la lluvia gracias a su experiencia en Kart y ganar las poles positions: 65 a lo largo de su carrera.
La noche del 23 de mayo de 1896 José Asunción Silvia emprendió el viaje al otro lado de la pista. 98 años después, el primero de mayo de 1994, la barra de dirección del monoplaza de Senna atravesó el casco y el encéfalo del piloto para segarle la vida otra hipótesis afirma que fue la rueda derecha delantera la que golpeó, al desprenderse, la cabeza del brasileño. Como sabemos, Ayrton Senna fue trasladado en helicóptero al hospital Maggiore de Bolonia. El accidente ocurrió a las 9 con 18 minutos; la muerte, se supone, a las 14:30 horas. Junto a él se encontraban su hermano Leonardo y sus grandes amigos Gerhard Berger y Joseph Leberer. La desaparición de la hermana de José Asunción Silva impactó en el ánimo del suicida de Bogotá como la de Razenberger en el espíritu de Senna. Ambos tenían relaciones espinosas, difíciles, con sus seres queridos y los dos emprendieron negocios de fortuna incierta.


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