Sobre héroes y hazañas

Artimaña daña mitra

La palabra mitra posee irisaciones semánticas religiosas. Es, sin embargo, una de las principales válvulas del cuerpo humano. Controla el flujo sanguíneo de la aurícula izquierda al ventrículo del mismo costado. Cuando no ensambla bien la válvula se produce el PVM, esto es, el Prolapso Valvular Mitral. Esto significa que las valvas u hojuelas de la válvula no cierran bien y la sangre se filtra peligrosamente. A la válvula mitral también se le conoce como válvula bicúspide, en contraste con la tricúspide. El nombre procede, como fácil se infiere, de la analogía con la mitra de los dignatarios eclesiásticos, arzobispos o cardenales. La mitra tiene dos puntas en los extremos. El título de este artículo es un palíndromo que quiere evidenciar cómo un leve desarreglo del diálogo entre las cámaras, cavidades, ventrículos o aurículas provocado por la válvula puede dañar el tránsito de la sangre en el corazón: artimaña daña mitra. Artimaña, treta, martingala o triquiñuela, pero la válvula debe cerrar bien, con ánimo hermético, para impedir el desacuerdo o desajuste en la franja izquierda del corazón nuestro. De huésped silencioso, como le apodé en otro artículo:“El primer asombro, sin duda, es tener una máquina casi silenciosa que camina, con atareado fervor, dentro del pecho. Invisible para casi todos los mortales, la máquina urde su casi silenciosa letanía de latidos sin tregua. Pocos, en verdad, son los mortales que han visto a ese animal moviéndose, con exasperante parsimonia, en la jaula del pecho. Más aún: pocos hombres han visto el reloj que danza su monótona melodía de pasmos en el pecho de los otros. Ni la propia certeza (que casi siempre nos avisa lo obvio) de los sentidos ni el testimonio de una imagen interna o arquetípica nos han revelado los contornos del órgano. Para saber que existe basta con que pose mi mano derecha allí donde mana la callada fuente de sobresaltos. Así sabré que, en efecto, aquel animal respira. De su presencia sólo tenemos noticia –la fe entra por el oído- gracias a su bisbiseo misterioso”. Aquí me detengo. Continúo trazando líneas acerca de la válvula mitral.Aún cuando el desajuste es leve se produce un onomatopéyico clic, perceptible por el médico con el estetoscopio. El clic de la válvula mitral evidencia que la sangre se devuelve cuando el corazón late, es decir, cuando se contrae. A la vuelta de la sangre se le llama regurgitación mitral. Regurgitar es, avisa el diccionario, expulsar sustancias sin vómito. El Prolapso Valvular Mitral no quebranta la salud. Afecta, no obstante, como ya dijimos, una administración vascular adecuada. 


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