Sobre héroes y hazañas

Alemania en los mundiales: evocación personal

Primera parte

Intentaré realizar un recorrido por las estaciones más significativas de la selección alemana de futbol en los mundiales a la luz de la reminiscencia y siempre mis recuerdos teñidos por una pátina de evocación personal, íntima.Yo no tuve noticia directa del llamado milagro de Berna, en 1954, cuando Alemania conquistó su primera Copa del mundo batiendo tres goles a dos a Hungría. Se llamó el milagro de Berna porque Hungría había vencido a los alemanes ocho a tres en la fase inicial del torneo. De modo que nadie –o casi nadie- esperaba el prodigio. Alemania quebrantó una racha de 33 partidos invictos de la selección húngara. El héroe del partido fue Helmut Rahn con dos dianas y hemos de decir que del otro lado estaba Fernc Puskás, un mago irreprochable. El triunfo teutón inyectó vitaminas puras a la autoestima de un país nueve años después de haber cerrado el ominoso capítulo de la Segunda Guerra Mundial.La derrota alemana en la final de Wembley en 1966, en el mundial de Eusebio, contra Inglaterra fue maculada por el gol fantasma en tiempos extras marcado por Geoff Hurst. Es verdad que el tanteador final fue cuatro a dos, pero la duda respecto de la validez del tercer gol prevalece.El epicentro de mi evocación es el mundial de México 1970. ¿Por qué? Porque justo en el estadio Azteca se disputó la semifinal entre Italia y Alemania. Dos trabucos que dieron quizá el juego más emocionante en la historia de las copas del mundo del siglo XX. El partido del siglo (Partita del Secolo) arrojó cinco goles en la prórroga, algo jamás visto en copas del mundo. Gianni Rivera, el Bambino de oro del Calcio, anotó el gol decisivo en el minuto 111. En ese juego recordamos el cabestrillo del Káiser Franz Beckenbauer  El arañazo en la cara en la final de Brasil 2014 perpetrado contra Bastian Schweinsteiger me hizo recordar aquel cabestrillo del Káiser. El tanque Gerd Múller había empatado el partido en el minuto 110. Por cierto, en esa Copa Müller marcó diez goles. Una cuota sólo inferior a la de Just Fontaine, el francés de los 13 goles en el mundial de Suecia (1958).


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