Especial

Las nubes son las heridas del cielo

Llueve 

y el agua se lleva el olvido en su caudal 



Hay algo de Dios entre los ríos pequeños

Tal vez ese correr incesante

muy cercano a lo interminable

o a la cadena que zurce al instante

Con otro


Adentro

La habitación naufragada en la costumbre

Y la gotera imagina ser una cascada 

Y yo creo que cada gota es un delfín 

Y retozan en el balde como en mar abierto


Sólo hay agua en derredor

Y el tiempo choca contra el techo 

Y de nuevo el agua y los charcos


Salgo sonriendo 

Y el teléfono como mensaje trae noticias tuyas 

La ubicación donde se arremolinan las estrellas 

Latitudes indómitas entre tus pechos a la distancia 

Y esa boca me murmura lejanía 

La presencia es un océano


Llego y toco la puerta

El agua me viste y presiente que tus manos serán su

camino al intentar secarme

Tus manos mis amarras y soy un espejo sentenciado

a tu reflejo 

Dios espera entre tus senos

¿Por qué sólo miras por la ventana?