Articulista invitado

El cambio en la evaluación del desempeño docente

El pasado 25 de agosto, el INEE dio a conocer los cambios que introdujo en la evaluación de desempeño —evaluación que obligatoriamente deben presentar los docentes una vez cada cuatro años—. Se trata de una modificación fundamental, dentro del marco de la legislación vigente, con el que se aspira a superar los problemas que se presentaron en el ejercicio de 2015.

No es, sin embargo, un cambio total: se recupera lo que sí funcionó en el pasado y se revisa lo que no dio buenos resultados. La nueva forma de la evaluación de desempeño tiene las siguientes características: tiene lugar en la escuela, profundiza la contextualización, es más pertinente, enfatiza la formación y el proceso de evaluación es más accesible.

El anterior modelo de la evaluación de desempeño —que se puso en práctica en 2015— tenía estas cuatro etapas: un informe de responsabilidades profesionales a cargo del director, la presentación de evidencias del trabajo de sus alumnos, un examen de conocimientos y competencias didácticas, y finalmente, una planeación didáctica argumentada.

En el nuevo esquema las etapas se reducen a tres y son las siguientes: 1) Un informe de responsabilidades profesionales que, en este caso, no será responsabilidad exclusiva de la autoridad escolar, sino que incluirá una declaración del propio docente sobre lo que considera son sus fortalezas y áreas de mejora; 2) Un proyecto de enseñanza que consiste en el desarrollo y aplicación de una planeación que atienda las necesidades de su grupo y esté en consonancia con su contexto; finalmente, 3) Un examen de conocimientos disciplinares o curriculares y pedagógicos.

La novedad de esta nueva versión reside en que cada profesor recibirá formación continua antes, durante y después de la evaluación para ofrecerle apoyo para el diseño de su proyecto de enseñanza que implica una planeación, su instrumentación y la reflexión de su práctica docente y para elevar el nivel de sus conocimientos pedagógicos y disciplinarios.

Otra novedad reside en que el tiempo que se estima dure esta evaluación es de doce semanas. En un primer momento el profesor recibirá formación para la elaboración del proyecto de enseñanza; una vez que este se encuentre elaborado, se pondrá en práctica dentro del aula —siempre trabajando con apoyo— para terminar con un reporte que incluye una reflexión sobre su intervención.

Dentro del mismo lapso de tiempo se cubrirán las otras fases que comprende la evaluación, es decir, el informe de responsabilidades, incluyendo la declaración del propio profesor y el examen de conocimientos. Este último se hará en una sede, pero en diferentes fechas durante las 12 semanas de la evaluación.

Los docentes que consideren que requieren apoyo para cumplir con el examen, podrán participar en el programa de fortalecimiento y actualización de conocimientos pedagógicos, disciplinarios y curriculares que corresponda y quienes, en cambio, consideren que no tienen necesidad de ese apoyo, podrán presentar directamente el examen.

Esta nueva versión de la evaluación de desempeño se aplicará en 2017 a maestros que trabajen en escuelas o planteles regulares de organización completa y no será sino hasta el ciclo 2018-2019 que se incorporarán maestros que trabajen en preescolares y primarias indígenas, en escuelas preescolares, primarias y secundarias multigrado y en telebachilleratos.

*Ex líder del 68, ex subsecretario de la SEP, maestro en ciencias y sociólogo de la educación.