Articulista invitado

La CNTE combate la causa por la que nació

La coordinadora surgió hace 40 años para hacer frente a la corrupción que imperaba en la esfera directiva del SNTE.

En muchos sentidos preocupa la radicalidad que ha tomado la protesta magisterial en Chiapas, Guerrero y Oaxaca. El ruido de la protesta oscurece por momentos el asunto que está en el corazón de esta disputa y que, no es, por cierto, un asunto de dinero o de posiciones de poder, sino la educación nacional, cuya calidad y eficacia están por los suelos.  

Preocupa el cariz violento que tuvo, desde el primer momento, la protesta magisterial y, asimismo, la intolerancia y agresividad verbal que muestran los líderes al dirigirse a sus seguidores. Los protestantes no apelan a la inteligencia usan, en cambio, descalificaciones y exhortaciones al odio.

El pueblo mexicano ha padecido una explotación secular y la pobreza nunca ha dejado de ser un cáncer social; en este contexto, el malestar social es explicable. Lo que preocupa, sin embargo, es que sobre ese sustrato de resentimiento se construyan movimientos de protesta acudiendo al viejo expediente fascista de enarbolar verdades a medias, engaños o mentiras llanas.

Es falso, por ejemplo, asustar a los maestros y padres de familia con el dicho de que la reforma educativa va a acarrear la privatización de la escuela, que va a desaparecer la educación pública o que se venderán los libros de texto; es falsa la afirmación de que la reforma es un proyecto neoliberal que conducirá a la larga a la mercantilización de la educación.

Lo que es cierto, en cambio, es que el discurso neoliberal ha logrado crecer por el fracaso relativo de las políticas sociales del Estado —como la educativa— que en muchas naciones (incluyendo México) han sido socavadas por la corrupción. Igualmente es cierto que la única manera de levantar un dique a las políticas neo-liberales es sacando adelante las políticas sociales del Estado.

Tanto en la conducta como en los argumentos que enarbolan los maestros protestantes inducen a la confusión y al desconcierto. Es desconcertante, por ejemplo, que una reforma educativa que aspira a echar abajo una herencia de corrupción en el manejo de las plazas y que propone establecer un sistema profesional docente basado en el mérito sea impugnado por maestros. 

Desconcierta, además, que esa impugnación la haga la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) que nació hace 40 años para combatir la corrupción en la esfera directiva del SNTE. Muchos desconocen a la actual CNTE pues, de hecho, actúa como si ahora defendiera los intereses que combatió en otro tiempo.

No obstante esta cauda de incongruencias y paradojas, el movimiento magisterial gana notoriedad en los medios y avanza en un entorno público, si no cómplice, al menos complaciente. Algunos comentaristas, incluso, no han tenido reparos morales para manifestar su apoyo a esta nueva causa popular, pues sueñan con que, tal vez, esta sea la chispa que encenderá la pradera.

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*Ex líder del 68, ex subsecretario de la SEP, maestro en ciencias y sociólogo de la educación.