UNO HASTA EL FONDO

Noticias del infierno

Las dimensiones de la violencia mexicana han tocado desde hace tiempo la fibra última de las relaciones morales y, desde luego, de la justicia, o la ausencia de ella


Gil lee sus periódicos y no puede deshacerse de las noticias de la violencia desaforada. Por más que hace y deshace, solo si cerrara los ojos desaparecerían esas noticias: da la vuelta a la página y ahí está el tiroteo, el asesinato, el crimen, la desaparición, la balacera por la disputa del territorio. Gil caminó sobre la duela de cedro blanco, se dirigió a sus libreros y encontró un viejo libro olvidado: Para una crítica de la violencia, de Walter Benjamin. Oigan esto: “la tarea de una crítica de la violencia puede definirse como la exposición de su relación con el derecho y con la justicia. Porque la causa eficiente se convierte en violencia, en el sentido exacto de la palabra, sólo cuando incide en las relaciones morales”. Si Gamés ha entendido algo, cosa improbable, las dimensiones de la violencia mexicana han tocado desde hace tiempo la fibra última de las relaciones morales y, desde luego, de la justicia, o la ausencia de ella.

En un fin de semana, en Tierra Caliente, Guerrero, hubo 14 bloqueos, decapitaciones y agresiones contra seis periodistas a quienes amenazaron con quemarlos vivos después de despojarlos de sus pertenencias y abandonarlos a la buena de Dios. Cuatro cuerpos sin cabeza fueron arrojados a la carretera, así dirimen sus disputas Los Rojos y Los Ardillos. No le pregunten a Gil el árbol genealógico de estos grupos criminales, pues lo ignora. Otras bandas se enfrentan a balazos: Los Templarios, el cártel Jalisco Nueva Generación, los Beltrán Leyva. Bandas violentísimas y armadas hasta los dientes. Gil lo leyó en su periódico El Financiero: en 2016 hubo en Guerrero 2 mil 213 homicidios dolosos, en 2017 van 550 casos.

No somos Siria

México no es Siria, correcto, pero si quitamos el concurso macabro, la violencia mexicana hierve. Comparados con nosotros mismos, la matazón ha regresado en muchos estados a  los peores niveles del pasado reciente. Eduardo Guerrero, gurú de Gil en materia de violencia, informa en su periódico El Financiero que la cifra de ejecuciones ofrecida por Lantia Consultores confirma la gravedad de la crisis de inseguridad por la que atraviesa México. Estados que vivían en paz como Baja California, Guanajuato y Puebla han visto aumentar dramáticamente sus índices de violencia. Por cierto y a todo esto: Gamés lee y relee todas las historias huachicoleras y su cauda de violencia y se pregunta: ¿por qué lo permitieron tanto tiempo? ¿Nomás?

En otros estados, dice Guerrero (no el estado sino Eduardo), la violencia se ha mantenido estable: Aguascalientes, Hidalgo, Querétaro, Tlaxcala, Yucatán. Chihuahua, Nuevo León y Baja California han regresado a la violencia con toda su fuerza. Solo en un estado se ha logrado revertir el crimen: en Jalisco. La cohesión del cártel Jalisco Nueva Generación podría explicar en parte esa relativa tranquilidad. Como lo oyen.

¿Guerrero, sí?

Alejandro Hope, el otro gurú de Gilga si se trata de tener noticias del infierno, afirma en su columna Plata o plomo de su periódico El Universal que México es un país violento, de ligas mayores: “La tasa de homicidio en México (entre 20 y 21 por 100 mil habitantes) es diez veces superior al promedio de los países de la OCDE. Ocho veces mayor que Turquía y dos veces más grande que la de Rusia. Sí, somos un país muy violento, pero no somos Siria. Ni Irak. Ni Afganistán. Ni de cerca (…) México es un país extraordinariamente violento, pero no es un país en guerra”. Que la boca se le haga chicharrón a Gilga, pero ¿qué es entonces un país donde han muerto más de 100 mil personas y existen más de 20 mil desaparecidos? ¿Una feria medio violenta? En fon. Hay una probabilidad de que Gilga al asomarse al abismo se sienta atraído por la oscuridad. No le hagan caso. De acuerdo, México no es Siria: Guerrero, ¿sí?

Periodista

Con los pelos de punta, Gil leyó la noticia: Javier Valdez fue asesinado en Culiacán, Sinaloa. Al cronista del narco lo balearon cerca del semanario Río Doce. Valdez es el sexto periodista asesinado este año en México, otra noticia del infierno.

Jean Paul Sartre aconseja a Gil Gamés: No hay necesidad de fuego, el infierno son los otros.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com