UNO HASTA EL FONDO

‘The Russians Are Coming’

Nada se va del todo, volvemos a aquellos años del oro de Moscú, a los espías, al hombre que vino del frío, a los reportajes del ‘Selecciones del Reader’s Digest’ (que resultaron ciertos); lectora, lector, ¿ustedes no se encuentran confundidos?

Gil está confundido. Que alguien le explique: los rusos vienen o no vienen. El mismísimo secretario de Estado estadunidense, Rex Tillerson, recomendó a México estar atento a una posible intervención del gobierno de Rusia en la elección presidencial del 1 de julio: “Rusia tiene tentáculos en diferentes elecciones del mundo”. Un grupo de senadores estadunidenses le pidió al secretario de Estado que protegiera las elecciones mexicanas de una posible intervención rusa. Gilga se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y hesitó: Gamés no se tragará las palabras de Tillerson, ¿por qué habría de creerle si no ofrece prueba alguna de sus dichos? Luego, en su periódico MILENIO leyó que el secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete, dijo que sí hay indicios de intervención extranjera, aunque la información debe confirmarse.

Nada se va del todo, caviló no sin melancolía Gilga. Volvemos a aquellos años del oro de Moscú, a los espías, al hombre que vino del frío, a los reportajes del Selecciones del Reader’s Digest (que resultaron ciertos). Lectora, lector, ¿ustedes no se encuentran confundidos?

Entrevistado por su periódico El Universal, Eduard Malayán, embajador de Rusia en México, le dijo a Alejandra Canchola que los rumores que acusan a Rusia de interferir en las elecciones presidenciales de México y de apoyar a Liópez y la coalición Juntos Haremos Historia son parte de una guerra sucia que busca enturbiar las relaciones entre México y Rusia.

El ‘camarrada’ de ‘Morrena’

Si usted ve a este embajador con cara de pícaro de las siberias no le creería ni su nombre. Gil hesita e imagina que en la soledad de su despacho conspira: comuníkeme kon el camarrada Batrres. ¿Marrtí? Dígale a su líderr que avanzamos en los planes fijados en la rreunión ultrra secrreta en los Pirrineos. Luego, el embajador del frío cuelga el teléfono y golpea con el puño ruso el escritorio: este Batrres es un grran asno, nada comprrende y los espías de Tillerrson nos pisan los talones. Tendrremos que mover piezas de grran calado rruso. Alisten agentes de contrraespionaje. Todos a sus malditos puestos. El liderr debe vencerr en elecciones mexicanas. Nuestrras laborres de inteligentzia son sencillamente invencibles. Muajajaja. Acto seguido, este hombre de las nieves se frota las manos. Mucho Petrróleo para rrusos, muchos aerropuertos y muchos espías en patio trraserro de imperio del mal. Si llevamos a Trrump a prresidencia, podemos llevarr a liderr de pueblo bueno a cumbrre. Perro con Batrres no se puede hablarr, nada comprrende. Muajajaja.

Por su parte, Liópez sigue burlándose de los rumores. La versión de la trama rusa le ha dado hasta para hacer un buen chiste, algo que parecía imposible. En la región serrana del norte de Puebla, en Pahuatlán, Liópez le respondió al gobierno de Estados Unidos que no hay injerencia alguna de gobiernos extranjeros: “No tenemos nada que ver con el gobierno de Venezuela ni con los rusos ni con los coreanos o los estadunidenses; es un movimiento hecho en México. No me van a encontrar nada. No tenemos relaciones que nos avergüencen”.

Vergüenzas

Gamés repitió para sus adentros: “no tenemos relaciones que nos avergüencen”. Y qué le dicen a Gilga de este equipo de morenistas distinguidos: Félix Salgado Macedonio y su motocicleta y su película; Fausto Vallejo y su hijo y sus cervezas con La Tuta; Lino Korrodi, hombre de dineros y amigos (de Fox); Cuauhtémoc Blanco y Encuentro Social, partido confesional y evangélico; Gaby Cuevas y su costal de coherencia; René Fujiwara y su abuelita Elba Esther; Fernando González Sánchez y su suegra Elba Esther; Eva Cadena y los fajos de billetes que nadie sabe, nadie supo.

Díganle a Gil si estas relaciones peligrosas no ponen en entredicho las palabras de Liópez y las militancias históricas de Morena, los morenistas fundadores deben estar puertas adentro que trinan de rabia. A la hora de las diputaciones, las senadurías, las alcaldías y las gubernaturas aquello se convertirá en una olla de grillos en la que arderán muchos de los más antiguos luchadores sociales, oh, sí. Esnif.

Así las casas (muletilla patrocinada por el invisible pero inolvidable Grupo Higa), díganle a Gil si los rusos vienen o no vienen. Gilga les recuerda a los más jóvenes lectores, lectoras y lecteres que The Russians Are Coming es una película del año de 1966, dirigida por Norman Jewison. Se trata de una comedia en la cual un submarino ruso encalla frente al litoral de un pueblito de Nueva Inglaterra. De nuevo: nada se va del todo: la guerra fría vuelve, más helada que nunca.

Todo es muy raro, caracho, como diría Balzac: Todo poder es una conspiración permanente.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com