UNO HASTA EL FONDO

'Dont forget to dance'

Gil lo leyó con los ojos de plato en su periódico MILENIO a través del hilo de Notimex: la actriz Salma Hayek le concedió una entrevista al diario francés Le Figaro (cuando había derecha e izquierda, este diario era de derecha, ahora solo Dios sabe) sobre su relación con el empresario Francois-Henry Pinault y dio consejos para mantener viva la pareja. Salma fue definitiva: “si lo haces todo el tiempo pierde su encanto. Es muy importante hacer durar la química en una pareja”. Gilga se llevó los ojos a los dedos índice y pulgar de la nariz, o como se diga, y meditó: ¡canastos! Si hacer mucho el amor (vulgo coger) lleva a la pérdida del encanto, entonces tenemos la solución para las parejas fatigadas, insomnes a la luz triste de la luz de la televisión de plasma. Señora, señor: búsquense una vez al año, intenten encuentros ardientes de rompe y rasga cada 12 meses y serán felices. Inténtenlo, no dejen, tengan la edad que tengan, y verán lo que quedará de su matrimonio. ¿Cómo ven a Gil en el papel de un gran consejero sexual?

Dice la pequeña pero exuberante actriz que “el sexo no es solo la clave de un matrimonio feliz, pero contribuye de forma secundaria”. Anjá.

Cola de langosta

Gamés caminó sobre la duela de cedro blanco como si hubiera cumplido la edad del esposo de Salmita, indeterminada pero notoria, de pelo muy blanco, ralo y cuerpo un poco encorvado. No falla: cuando una mujer o un hombre dicen que el sexo no es tan importante en su pareja, uno de los dos miente y además tiene 85 años, física o mentalmente. Somos muy felices cuando comemos la cola de langosta, sin albur, mju. No vayan a pensar que  mi apodo en la escuela era La langosta, dice ella. Somos muy felices cuando jugamos al pon-pon-ta-ta en la noche, ya con nuestras piyamas de patas bien puestas, dice él. ¿El sexo contribuye de forma secundaria al matrimonio? ¿Qué tan sexo y qué tan secundario?

Salma ha cumplido 49 años y casó con un multimillonario francés; su buen humor conforma un castillo de la obviedad: “la complicidad, el romance, el romanticismo (…) tienes que continuar riendo, descubriéndote, pasando buenos momentos. Un buen matrimonio, lleno de amor es mi mejor logro (…) bailen, incluso si bailan mal, bailen. Esta interacción con la vida los hará sexys”. Total, que si no te casaste con Capulina o con Resortes, tu matrimonio vale sorbete. Ya en serio: el humor y el PAN están muy sobrevalorados. Ganan, pero solo por una tarde. Me gustaría un hombre con humor dicen muchas mujeres. Anjá. Y luego el tiempo pone las cosas en su tremendo lugar. ¿Podrías dejar de hacer tus chistecitos? Oh, sí. Un funcionario del Conapred toca a la puerta de la casa de Gilga. ¿Le abre?

Lágrimas y risas

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gilga escuchaba en la radio el noticiario matutino de Ciro Gómez Leyva. La solfa que Ciro le ha puesto a los encuestadores es de pronóstico reservado. Lo menos que les ha dicho ha sido ineptos. A Ciro no le falta razón, le sobra (ya quedamos; cuando Gamés está de acuerdo le llama Ciro, cuando está en desacuerdo Gómez Leyva). Las encuestas de camino, como les llama Gilga, a las mediciones en el tiempo y las encuestas a la salida de las casillas resultaron un fracaso rotundo. Gran pifia. Y los encuestadores no se sienten obligados a explicar por qué fallaron con rotundidad en sus mediciones. Todos se sirvieron con el cucharón de la ineptitud, diría Ciro, y luego les vale una almendra (que tiene más peso histórico que el pobre cacahuate japonés) el resultado o hacen como que chiflan en la loma.

Ahí los tiene usted, en las primeras planas de todos los periódicos, en las televisoras, con bombo y platillo diciendo mentiras después de medir con las pezuñas las distintas elecciones. Ciro leyó los resultados de cuatro o cinco encuestadores y los comparó con la realidad: un escándalo. Sencillamente nadie debería cobrar un trabajo tan mal hecho.

A las críticas severas que Héctor Aguilar le hace a nuestra defectuosa democracia, Gil añadiría a los encuestadores, que por cierto no pocas veces cobran en efectivo sus trabajos malogrados: cajas de huevo van, cajas de huevo vienen, repletas de billetes. Gil no sabe mentir o sabe, pero no tanto como los encuestadores. Y no rinden cuentas, a nadie. Y los vuelven a contratar aunque fallen. Gil no contrata más de una vez un servicio que resulta fallido, ¿usted? ¿Los periódicos, las televisoras, los partidos? Ellos sí, una, dos, diez y a precio de oro.

Urge un ensayo que exhiba a los encuestadores, esos nuevos alquimistas del siglo 21. Les informamos que el PRI aventaja en siete estados, anjá, la verdad era que perdía en esos siete donde la mayoría de las empresas encuestadoras le daban la victoria. Dios de bondad. Una gran desorientación domina a los encuestadores. Señoras y señores todo cuanto les informamos ha resultado una patraña; así es esto, vénganos tu reino y nos vemos en la elección del Estado de México del año entrante venidero (así se dice).

La máxima de Woody Allen espetó en el ático de las frases célebres: el sexo es sucio solo si se hace bien.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com