UNO HASTA EL FONDO

Rumbo a la tormenta

'El Camellito', tras ser cercenado por el tranvía en 'Ustedes los ricos', dice: “Jorobado y sin piernas, voy a rodar”. Pues así México, caracho, jorobado y sin piernas, va a rodar. Ni se les ocurra esbozar sonrisa alguna, esto es serio.

Los años le han enseñado a Gil que cuando los personajes de la hacienda pública aparecen con inusitada frecuencia en la plaza, las noticias no pueden ser sino malas. Los hombres que manejan los dineros nunca aparecen una y otra vez para decir que la economía va viento en popa, que creceremos un poco más de lo esperado, que el peso está más fuerte que nunca, que estamos en jauja. Así las casas (muletilla patrocinada por Grupo Higa y las empresas inmobiliarias de Javier Duarte), José Antonio Meade, secretario de Hacienda, no cesa de cometer declaraciones. Nada bueno anunciará el secretario, había pensado Gamés hasta que de plano Meade ha dicho algo así como ¡fuera máscaras!

En una reunión de empresarios, embajadores y ex funcionarios en el Club de Industriales, Meade ha dicho que vienen tiempos difíciles. "Hacía mucho tiempo que no teníamos dos semanas como éstas en términos de la complejidad que hemos enfrentado en los mercados y el tipo de cambio".

Si Gil ha entendido algo, cosa improbable, Meade le dice adiós a la economía de sosiego cambiario, a la economía diáfana de la fiesta petrolera, a la economía en pantuflas que se toma la siesta. Estas dos semanas "permiten que revisemos si los elementos que le dan soporte a la economía están ahí y que nos habrán de permitir enfrentar lo que sigue frente a los tiempos muy difíciles que habrán de venir".

Madre de Dios: "tiempos muy difíciles". Gamés pluga al cielo para que los pilares de la economía sigan en su lugar. Un grito desgarrador hizo añicos el silencio del amplísimo estudio: Ay mis hijos, volátiles, despetrolizados, devaluados.

Quintana

Si Enrique Quintana, gurú de Gil para asuntos de la economía, titula sus Coordenadas con esta frase de dar miedo: "Prepararse para una tormenta perfecta", la mano viene pesada. No somos nada. Gamés no lo sabía, pero si ha fracasado el acuerdo la OPEP para bajar su producción y se rechaza la reforma constitucional en Italia propuesta por el primer ministro Renzi, todo se descompondrá en Europa. ¿Como la ven? Dicho sea esto sin la menor intención de un albur en crisis.

Oigan esto por piedad: "El ambiente internacional es realmente adverso. No nos hagamos ilusiones y preparémonos para poder sortear lo mejor posible una 'tormenta perfecta', de esas que son capaces de producir naufragios".

Después de leer a Quintana, Gamés quedó en vilo y un perro aulló lastimeramente como si venteara la muerte. Aquello era de morirse, y no de risa. Gilga caminó sobre la duela de cedro blanco del amplísimo estudio y antes de rendirse al cansancio y el sueño pensó en aquella frase histórica de una de las grandes películas de Ismael Rodríguez, Ustedes los ricos. Unos malvados empujan a un pobre vendedor de lotería, El Camellito, a las vías del tranvía, que lo atropella y le corta las piernas. Después de ese crimen, El Camellito dice esta frase terrible e inolvidable: "Jorobado y sin piernas, voy a rodar". Pues así México, caracho, jorobado y sin piernas, va a rodar. Ni se les ocurra esbozar sonrisa alguna, esto es serio.

Cué-Cué

Como se dice ahora: de que Gabino Cué termina su gobierno. Para el que lo haya olvidado, Cué llegó a ser gobernador de Oaxaca gracias una alianza del PAN, el PT y el PRD. Gil siempre ha pensado que las alianzas locas solo pueden traer enredo y confusión, sobre todo si el gobernador es el omiso Gabino Cué. Un político invisible, pero no tanto, pues su operador Jorge, El Coco, Rodríguez logró una liquidez en cuentas bancarias de 7 mil millones de pesos.

El gobernador de Oaxaca no es Javidú (Javier Duarte), pero ha dejado 6 mil millones de pesos gastados en educación sin transparencia. La deuda del próximo gobernador Murat será de 14 mil millones de pesos. No se lo tomen a mal a Gamés, pero mientras se aclaran paradas, que su papá del joven Murat, Murat Casab, le preste algo de dinero a su vástago. Oiga pá, présteme un dinero para que funcione el gobierno durante unos meses. Se lo presto mijo, faltaba más, pero le recuerdo que se trata de dinero ganado con el sudor de la frente de su padre.

Sófocles llegó sin invitación: Para quien tiene miedo todo son ruidos.

Gil s'en va
gil.games@milenio.com