UNO HASTA EL FONDO

Rafa a fuego lento

El alma de los zorros del Atlas declaró ante las autoridades de la PGR. Gamés tiembla de miedo: ¿qué sigue?: ¿el ‘Picas’ Becerril, el ‘Cuchillo’ Herrera? Nooo,  ellos son incorruptibles.

La República no soporta más, caracho. Rafael Márquez, uno de los pocos ídolos mexicanos que llevaba sobre sus hombros la honestidad entera de la nación, el hombre que ayudó a niños pobres, muy pobres, el hombre que humilló a la defensiva argentina, el hombre que dio pases de 30 metros, el hombre que rasuró su barba cerrada con Gillette, el hombre que se contrató por 32 millones de euros con el Barcelona, él, ay, ha sido exhibido por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos como prestanombres de un narco. ¡Era nuestra herencia una red de agujeros!, en la propia portería. ¿Tú también, Rafa? 

Resulta que había un narcotraficante muy discreto, Raúl Flores Hernández, que iba y venía sin problema alguno por Guadalajara, ni pandilleros necesitaba, todo lo que hacía era mandar para el norte la merca (que así se dice), usted lo ve y quiere saludarlo de inmediato: hola, Raúl, qué haciendo, te invito las chelas. Resulta que Rafa aparece como un prestanombres de Flores, su fotografía relumbra en esa alineación del mal que ha cimbrado a la nación entera, un defensa de lujo que sabía salir por la pradera trasera y agobiar al adversario, ese jugadorazo hacía empresas para la mafia, un medio de contención que lograba recorridos de antología, un hombre que se sumaba al ataque y ahora se sabe que también al atraque y metía no pocos goles de cabeza, ese hombre era un cómplice de un narcazo. No somos nada. También aparecía entre muchos otros, en esa lista en llamas, Julión Álvarez, un cantante de la Bandamax, o como se diga.

Gamés encontró un meme que atesoró: cuando le gritaban a Rafa Márquez ¡crack!, no era un elogio sino un pedido. Otro meme afirma que por eso Rafa “le echaba los kilos”. Un grito desgarrador  rompió el  silencio del amplísimo estudio: ay, mis hijos, testaferros tontos del mal. El alma de los zorros del Atlas declaró ante las autoridades de la Procuraduría General de la República. Gamés tiembla de miedo: ¿qué sigue?: ¿el Picas Becerril, el Cuchillo Herrera? Nooo,  ellos son incorruptibles.

‘El Tío’

La verdadera noticia, sin exculpar a Rafa, es la aparición de un narco casi invisible: Raúl Flores Hernández, alias El Tío, un personaje, según informa su periódico La Afición, ligado al futbol mexicano desde hace años.  O sea que quienes afirman que el narcotráfico lo ha impregnado todo no se equivocaron. Gil tiene miedo pues no sabe si ha lavado dinero mientras duerme.

La nota de Ricardo Magallán, de su periódico La Afición, cuenta que entre las empresas señaladas por las autoridades estadunidenses están el Club Deportivo Morumbi de Zapopan, razón social de Guerreros Autlán. Uta. No se pierdan el juego Guerreros Unidos vs. Rojos. Nada le hace, Gil se soñó como un medio volante del Morumbi. Gamés se interna por el infierno derecho, burla a dos, les rompe la cintura y manda una diagonal matona cargada de polvo blanco.

El equipo se registró ante la Federación de Futbol. El presidente fue Raúl Flores Hernández hasta 2008, año en que de manera misteriosa el organismo desapareció. Como diría Resortes: Ay, mamacita. Gilga entonó: narcos por aquí, narcos por allá. Gil se pone loco a veces: ¿y si las autoridades investigaran a la FMF? Mejor vamos a ver los noticiarios, ¿usted cuál escoge? Gil, el de Puig. Qué o qué. Nos vemos mañana, pero en secreto. ¿O como era?

Rius

No. Esta columna sigue. Murió Rius, el gran dibujante de Los Supermachos. Pero no solo Calzonzin define a Rius, Gil se confiesa jovencísimo lector de la serie “Para principiantes”. De izquierdas, Rius nunca gritaba. Quienes se consideran sus herederos, los moneros de La Jornada, deberían aprender esa lección: gritar poco, reír mucho y dar a entender más y más. Crear un estilo que perdure por años no es cosa fácil, Rius lo logró a través de los años. El Fisgón quizás hereda esa tradición (ción-ción), conocedor de toda la caricatura del siglo XIX mexicano. En fon.

Todo es muy raro, caracho, como diría Mae West: He perdido mi reputación, pero no la echo en falta.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com