UNO HASTA EL FONDO

Provocadores

Mientras el alma de Chuck Berry se elevaba hacia los cielos, en México se celebraba el aniversario 79 de la expropiación petrolera. En Oaxaca, Liópez se despachó con el cucharón de la demagogia.

La influenza arrasaba el cuerpo de Gil. En algún momento de este padecimiento miserable, Gamés vio frente él a un hombre mayor, tocado por la inclemencia del tiempo y los años mal llevados: era Gamés en el espejo, derruido, la barba crecida y los ojos enrojecidos, la tez delgada, a punto de rasgarse. El ladrido de la tos se escuchaba a lo lejos como en un cuento de Juan Rulfo: ¿No oyes ladrar a los perros? Resulta que era Gil tosiendo en el amplísimo estudio. Este es el origen del clásico rulfiano, la influenza ha revelado un misterio literario.

El viejo que Gil vio en el espejo le rindió un homenaje a Chuck Berry, gran guitarrista y padre del rock & roll muerto a los 90 años. En el amplísimo estudio resonaron “Johnny B. Goode”, “Sweet Little Sixteen” y “Roll Over Beethoven”. Las cuerdas mágicas del viejo Berry sonaban en el pecho cavernoso de Gilga.

La lectora y el lector con edad para recordar traerán a su mente dos películas, Pulp Fiction, la fábula de Tarantino en la cual Travolta, gordón y en calcetines, y Uma Turman bailan “You never Can Tell”. La otra película es Volver al futuro: cuando Michael J. Fox toca en el pasado una canción del futuro: “Johnny B. Goode”. En fon. Gil olvidó la influenza y se deslizó sobre la duela de cedro blanco reventándose unas rolas del gran Berry. Vamos: coupé jetté battu, capriola, Gil siempre es clásico, incluso al bailar rock. En fon.

Expropiación

Mientras el alma de Chuck Berry se elevaba hacia los cielos y se perdía en las alturas, en México se celebraba el aniversario 79 de la expropiación petrolera. En Oaxaca, Liópez se despachó con el cucharón de la demagogia: “ahora estos traidorzuelos lo han vuelto a entregar al capital privado”. Traidorzuelo, gran palabra, los sufijos “zuelo” y “zuela” hechizan a Gilga que es como una bestezuela. Gamés lo leyó en su periódico La Jornada: “Hacemos el compromiso con los que han luchado por mantener los bienes de la nación, les decimos que cuando triunfe nuestro movimiento revisaremos las reformas y el pueblo decidirá lo que más nos conviene a todos”.

Gil lo leyó en su periódico Reforma. Un día antes, en Veracruz, Liópez dijo que no respondería absolutamente nada sobre su supuesta relación con José Luis Abarca: “Nada, nada, porque el pueblo sabe lo que está sucediendo en México; el pueblo no es tonto, tonto es el que piensa que el pueblo es tonto”. Ah, el arte de la tautología.

Liópez tampoco quiso responder a los reproches de Osorio Chong, quien le reclamó que involucrara al Ejército en la desaparición de los 43 jóvenes de Ayotzinapa: “Está de provocador, quiere subirse al ring, quiere enfrentarnos. Que se tranquilice, que se serene, que se ocupe de sus funciones, que no lo está haciendo muy bien que digamos. No voy a caer en ninguna provocación”.

La fórmula de Liópez es muy parecida a la del bravucón de cantina que echa bravata y luego de dar el primer empujón  y pronunciar los primeros insultos luego dice: tranquilícese, serénese. ¿Cómo la ven? Dicho esto sin la menor intención de un albur bravucón.

Deschamps

Gil lo leyó en su periódico La Jornada. Un estallido en la refinería de Salamanca le quitó la vida a cinco trabajadores y dejó tres heridos graves. El director de Pemex, José Antonio González Anaya, el gobernador Miguel Márquez y líder sindical Romero Deschamps visitaron en el hospital a los trabajadores heridos.

En un momento de iluminación sin precedentes, el líder sindical dijo algunas palabras de aliento para estos trabajadores y para sus familias. Oigan esto por favor: “La verdad es que todos los que nacemos morimos, unos antes, otros después, ojalá nuestros compañeros salgan adelante”. Caracho, ¿qué hacer con Deschamps? Los heridos graves luchan por su vida y el líder afirma que todos moriremos un día. Mecachis. Al líder solo le faltó decir: todos moriremos, y por favor díganme si mi jet está listo porque mientras muero tengo que hacer unas diligencias. Espero que el yate esté también listo para mañana a las ocho de la mañana, en el mar la vida es más sabrosa. Por cierto, ¿nadie le pondrá la mano de la ley encima a este líder? No es el momento, Gilga, entiéndelo, eso será más adelante. En fon.

Salvador Dalí: El que quiere interesar a los demás tiene que provocarlos.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com