UNO HASTA EL FONDO

Más periodismo y más amenazas

Gamés se encorcora. ¿Y dónde están los integrantes de Artículo 19 y sus aliados? Toc-toc. ¿Dónde Carmen Aristegui y su audaz equipo? No hay nadie en casa. Caracho. Pues no se lo tomen a mal a Gil, pero son ustedes unos simuladores monumentales, unos defensores de humo de la libertad de expresión.

Hace más de un año, cuando Héctor de Mauleón fue amenazado de muerte por descubrir y denunciar un edificio de narcomenudeo en la colonia Condesa, en el cual ocurría una feria insólita de delitos, Gamés escribió sobre el asunto en esta página del directorio. Gil busca en sus archivos y recuerda que sostuvo, como sostiene ahora, que para una amplia franja muy influyente de organizaciones sociales y medios de comunicación, hay periodistas buenos y hay periodistas malos. De esos combativos activistas que se ostentan como los cancerberos de la libertad de expresión, ni sus luces a la hora de las nuevas amenazas contra el trabajo periodístico de Héctor de Mauleón.

Una cita

Gilga escribió esto en esos días:

"Y retiemble en sus centros la tierra: Artículo 19, la organización de derechos humanos dedicada a proteger la libertad de expresión, mju, ha denunciado al juez que lleva el caso de Sanjuana Martínez en el juicio interpuesto por el senador Jesús Ortega por supuesta difamación. Ah, los defensores: '(Artículo 19) asume con responsabilidad el fallo judicial contra Sanjuana Martínez, pero considera un acto de hostigamiento por parte de estos tribunales federales que, a petición de Jesús Ortega, se requiera de abogados de esta organización para una comparecencia en la que podrían ser obligados a violar el secreto profesional'.

"Ah, las manos que mecen las cunas, y lo que haya adentro de las cunas: periodistas combativos, activistas fieros, seres dispuestos a poner su vida en el altar de la libertad de expresión. A Gilga le simpatizan estos luchadores del Artículo 19, pues son grandes amigos de sus amigos y amigas, y muy discretos con quienes no comulgan con su iglesia de piedad revolucionaria y viajes por el mundo y cuentas de banco en dólares".

Ciertamente, los artículos de Héctor de Mauleón le ponen la gallina de carne a Gamés; precisamente, por los temas que toca en su columna de El Universal las organizaciones sociales deberían exigir una investigación sobre las amenazas que ponen en riesgo la vida del periodista.

Humo

Gil ve desde esta página del directorio a los cicateros profesionales, a los ninguneadores del mérito ajeno que solo defienden la casa propia sin ver las casas de enfrente. En fon. Gamés se encorcora (gran verbo). ¿Y dónde están los integrantes de Artículo 19 y sus aliados? Toc-toc. ¿Dónde Carmen Aritegui y su audaz equipo de periodistas? No hay nadie en casa. Caracho. Pues no se lo tomen a mal a Gil, pero son ustedes unos simuladores monumentales, unos defensores de humo de la libertad de expresión.

Gil no ha leído cartas públicas condenando las amenazas contra De Mauleón, una carta parecida a ese documento con el cual defendieron a Sanjuana Martínez, ¿ustedes, sí? Del mismo modo (muletilla huérfana de patrocinador), Gamés no ha leído alguna carta de estos activistas donde con cierta vehemencia rechacen la violencia (cia-cia), no solo la represión, sino la violencia, una postura en la cual opten por la lucha política, siempre civil y sin armas, como única forma de afrontar los problemas reales de México.

Que Gil sepa, los combativos periodistas, activistas (istas-istas) u organizaciones sociales no se han manifestado, ¿Oh sí?, y miren que Gil vive en la luna de Valencia, como decía su extinta madre. ¿Así o más fuerte?

Periodismo

Decía Savater: "El periodismo trascendente combate y piensa, informa y debate, entretiene y educa, acelera y frena la curiosidad por lo real. Asume la claridad de perfiles sin renunciar al choque de lo paradójico o lo inesperadamente audaz. Nunca pretende cruda y directamente alcanzar la poesía, pero a veces resulta poético sin querer (...) para que la vida del periodista no sea mera frustración (aunque hay frustración en la vida de todo periodista honrado) es preciso que encuentre el periódico al que su talante corresponde".

Gil siente las tufaradas de los periodistas que siempre combaten por una causa, que van y vienen por las cañerías de la ideología y salen de ellas como si se hubieran untado la loción más fragante del planeta. Y cuando realmente hay un asunto que requiere el concurso de sus modestos esfuerzos (digo, para citar al clásico) desaparecen y dejan al herido tirado en la calle. Para cierto periodismo triste, la amenazas solo provienen de un solo lugar, de una misma orden, de una misma oficina de gobierno; si se trata de sospechar, estos personajes ponen pies en polvorosa.

Albert Camus en el amplísimo estudio: Una prensa libre puede ser buena o mala, pero sin libertad, la prensa nunca será otra cosa que mala.

Gil s'en va

gil.games@milenio.com