UNO HASTA EL FONDO

El viaje

La prensa completa dedica grandes espacios a Donald Trump. No es para menos, un barbaján amenaza a México y resulta, para colmo de males, que éste es el presidente de EU, odia a su vecino del sur, sostiene que nuestro país se ha aprovechado del suyo y que los mexicanos somos violadores y delincuentes.

El presidente Peña y su comitiva preparan las maletas para viajar a Estados Unidos y entrevistarse con Trump y los miembros de ese gabinete relacionados con los asuntos mexicanos. ¿Traen todos los papeles?, no se les vayan a olvidar. No, señor, ni Dios lo quiera. ¿Traen el decálogo? Sí, señor. ¿Los principios? Desde luego, señor. ¿Ya fueron todos al baño? Sí, señor. Bien, entonces vamos.

Luis, ¿por qué tengo la sensación de que vamos a adentrarnos a un callejón oscuro, donde nos esperan unos cadeneros resueltos a arreglar por las malas nuestros asuntos? No lo sé, señor, no adelantemos en vísperas.

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil pensaba en la adversidad, esos bichos que generan situaciones muy poco favorables. Gilga percibe aquí y allá una tristeza diseminada y no poca incertidumbre. La prensa completa, la televisión en pleno, la radio de principio a fin le dedican grandes espacios a Donald Trump. No es para menos, un barbaján amenaza a México y resulta, para colmo de males, que este barbaján es el presidente de Estados Unidos, odia a México, sostiene que nuestro país se ha aprovechado del suyo y que los mexicanos somos violadores y delincuentes.

Principios

Gil imagina esto: sentados en recios sillones de cuero y alto espaldar, el presidente Peña, Luis Videgaray, secretario de Relaciones Exteriores (dicen que el canciller ya aprendió, tal y como él dijo), y otros miembros destacados del gabinete repasan los principios que desempacarán en Washington: soberanía, respeto al estado de derecho, visión constructiva, integración de Norteamérica, negociación integral.

No está mal, pero los principios son abstractos y no sirven para negociar porque habría que definirlos. Y entonces la importante reunión bilateral se convertiría en un seminario del CIDE, de esos que nunca terminan: "La soberanía y su importancia en un marco de derecho, una aproximación socioeconómica"; o bien este otro: "Visión constructiva en la historia de las relaciones bilaterales de México y Estados Unidos 1847-2017". Mientras estas exposiciones ocurren, Trump habrá construido una nueva torre de 50 pisos. Así las casas (muletilla patrocinada por Grupo Higa), los principios son muy importantes, pero poco útiles a la hora de negociar asuntos concretos.

No comamos ansías, conviene más ingerir unas seis gotas de Rivotril y una tableta de Paxil, siempre y cuando entre ustedes no haya quien maneje maquinaria pesada, pues no se aconseja después de ingerir estas sustancias. Gamés se refiere a los objetivos, al decálogo que defenderán el Presidente y sus secretarios en el callejón de los madrazos.

Objetivos

Gil ha reparado en especial en estos: "Trato humano a migrantes y repatriación ordenada". Gil no quisiera ni por asomo ser abogado del diablo, pero se puede deportar a muchas personas de forma más o menos ordenada. "Desarrollo del hemisferio". Eso quién sabe que sea, pero Gilga acepta que no sabe de estas cosas. "Asegurar el flujo de las remesas". Este punto parece clave y se relaciona, según colige Gil, con la construcción del muro. "Frontera que una y no divida". Suena a un tímido no al muro en la frontera, algo sabrán los nuestros como para poner así de tenue y de tersa una negativa. Gamés habría preferido que en el decálogo se hubiese escrito simple y llanamente esto: no a la agraviante construcción del muro en la frontera. Al parecer, confrontación y sumisión son dos palabras entre la cuales no hay una posición firme. En fon: "mejores salarios, intercambios comerciales libres de cualquier arancel, inclusión de telecomunicaciones, energía y comercio electrónico", anjá, les dirá Trump: ¿y su nieve de limón?

El anfitrión

El presidente Peña y sus colaboradores no van a encontrarse con un hombre educado, pulido y elegante, sino con un ser de las cavernas, un hombre rugoso, ineducado, de pésimos gustos, a quien le encanta el dorado, el abrigo corto sobre la camisa con corbata, el extraño corte de pelo como una visera y el tinte anaranjado, un hombre cuyas reacciones son explosivas, alguien que ama humillar y ofender a los demás.

Gil no hará la caracterología psíquica de Mr. Trump, pero la verdad sea dicha (muletilla patrocinada por Morena), este barbaján bien podría terminar la reunión bilateral y dar un discurso de incordios y de ofensas contra los mexicanos. Gilga se prepara para ver qué se salva del incendio. Aigoeei.

Martin Luther King nos recuerda algo en este momento: Nadie se nos montará encima si no doblamos la espalda.

Gil s'en va

gil.games@milenio.com