UNO HASTA EL FONDO

El miedo no anda en burro

Ahora mal sin bien, si puede, Anaya los va a arrinconar en el callejón de los madrazos. No hay duda: la crisis en el PAN se ha desatado y, como cuando el león anda suelto, nadie sabe en qué acabará el asunto.

Pasan unas cosas fantasmales en la vida pública que Gil no da crédito y cobranza. Gamés lo leyó en su periódico Reforma, Raúl Cervantes, a quien promueven para convertirse en el fiscal carnal tiene registrado en Morelos un Ferrari modelo 2011 de ocho cilindros facturado en 3 millones 890 mil pesos. Según una investigación de Mexicanos contra la Corrupción, el Ferrari del procurador fue registrado en una vivienda deshabitada a 20 kilómetros de Cuernavaca. Gilga medita: cada quien sus gustos y valores, hay personas que tirarían a su madre a un abismo con tal de poseer un Ferrari de 3 melones. No somos nada. Hasta aquí no hay verdad fantasmal, en fon, un escandaloso Ferrari del procurador, pero si uno lee bien la nota resulta que en una privada de Xochitepec se han registrado al menos 16 autos de lujo incluidos 11 Ferraris. Uno de ellos se encuentra a nombre de Cervantes. La extraña casa de Xochitepec es el domicilio de muchos coches cuyo precio, por lo bajo, asciende a 14 millones de pesos. Empresarios, políticos y otros influyentes personajes guardaron sus automóviles allá en Xochitepec. Inventar un domicilio fantasma para tener un coche de 3 millones o más, le parece a Gamés un despropósito. Abogado, ¿qué gusto verte, en qué andas? De momento voy a adquirir un Ferrari de 3 millones, luego seré el fiscal carnal, ¿qué te parece? Me parece perfecto, hermano, abrázame.

Que a Chucha la bolsearon

Luego de una tormenta crítica, acusaciones y no pocos insultos, los senadores del PAN que respaldaron la elección de Cordero anunciaron que votarán contra el “pase automático”. A través de un pronunciamiento, el propio Cordero y los cuatro senadores que lo respaldaron rechazaron las denuncias de sus correligionarios “en el sentido de que pretendían allanar el camino para que Cervantes se convirtiera en el fiscal carnal; es falso que tal decisión obedeciera a una transacción o un acuerdo para que se aprobara el pase automático”. Total, que siempre no, nada de nada: Cervantes fuera. Mjú. Sí, como ño. Así es la política, aunque a veces un poco más vergonzosa que en otras ocasiones. La verdad es que Cordero ha exagerado al decir que la dirigencia que encabeza Anaya alienta una política de exterminio en contra suya y de los senadores calderonistas. No exageremos, caramba, ¿exterminio? Ahora mal sin bien, si puede, Anaya los va a arrinconar en el callejón de los madrazos. No hay duda: la crisis en el PAN se ha desatado y, como cuando el león anda suelto, nadie sabe en qué acabará el asunto.

Lupe

Gilga quisiera seguir escribiendo de la vida pública, pero mientras los partidos y los candidatos y los tapados y los destapados van y vienen, Lupe ha pasado por una situación difícil, grave. Gil se las cuenta: mientras Jorge Vargas le impidió ver a sus hijos en un alarde de crueldad, Lupe conoció a Carlos Reynoso, aquel gran jugador del América. Ella, como es natural en una mujer joven, se sintió atraída por el atleta y, en especial, por sus piernas. Así se besaron por primera vez; ah, el primer beso, e iniciaron una relación seria. Durante una cena con una amiga a la cual acompañaba J.J. Muñante (Gil se pone de pie), ese amor se coció a fuego lento. Ah, el amor a fuego lento.

Lupe, enamoradiza, sucumbió a los encantos del jugador chileno de futbol. Todo parecía apuntar a un renacimiento, pero se sabe que los renacimientos, si no son como los de Florencia, no sirven. Pobre Lupe, en el punto más alto de su éxito, tocaba el punto más bajo de su desesperación. Así las casas (muletilla pagada por grupo Higa), Lupe se entregó a los caprichos del futbolista. Todo ha sido en esta vida tristeza y desesperanza. Gil sabe por los movimientos temporales de la serie que Lupe transitará en el futuro por los laberintos de la droga, una Lupe madura, al borde de la vejez. Ah, la vejez, territorio apache. Gamés seguiría aquí con ustedes, con mucho gusto, pero está a punto de empezar un nuevo capitulo de Hoy voy a cambiar. ¿Y saben qué? No critiquen. Adiós.

Todo es muy raro, caracho, como diría Balzac: En la venganza el más débil siempre es más feroz

Gil s’en va

 gil.games@milenio.com