UNO HASTA EL FONDO

El "Chico Maravilla" y un trozo de Monreal

El Chico Maravilla se ha llevado una zarandeada seria. Santos madrazos, Batman. Resulta que Ricardo Anaya, el dirigente del PAN que ha dedicado miles y miles de anuncios publicitarios y proselitistas al México en el cual sí se puede, ese líder ha puesto a su familia a buen resguardo, lejos de un lugar inseguro, difícil, jodido, de secuestros y balazos. El líder del PAN ha puesto a su familia en Estados Unidos, en Atlanta, para más señales. Allí estudian sus pequeños hijos, allí vive su esposa. Que les aproveche. No se lo tomen a mal a Gamés, pero en serio: quédense allá.

Gil ha visto en este hecho, mandar a su familia a vivir fuera de México —Anaya le llama “proyecto”—, la verdadera miga del affaire. El Chico Maravilla no cree en México, ni en su idioma, el español; ni en sus escuelas, que pasan por mal momento; ni en sus ciudades, efectivamente golpeadas por la violencia; ni en nada, bien a bien en nada, el Chico Maravilla no cree en México. ¿Sonó cursi? ¿Sonó feo? Las cosas son como son, sí señor, lo que sea de cada quien y eso que ni qué. Hola papá. Niños, pequeños extraordinarios. Quedamos en que el inglés es el idioma de casa. ¿Estamos? Yes, dady.

Los dineros

Gil no ve en el asunto de los dineros una falta demasiado grave. Sí, es verdad que en dos años las percepciones del Chico Maravilla aumentaron de un millón 158 mil pesos a 4 millones 800 mil anuales. Anaya se quiso pasar de listo, asesorado por amigos sonsos. Tú bájale a tus ingresos, según la 3de3 apenas y puedes comprar habas y cacahuates, con trabajos te compraste un traje, por eso vistes tan mal; tu coche es una carcacha inmunda, vives con lo puesto. Éxito con tu 3de3 en la prensa; de hecho, quieren darte un donativo y una viuda los trajes de su marido.

Y luego ocurre lo que tiene que ocurrir: Santas mentiras, Batman. Resulta que el Chico Maravilla ha inscrito a sus pequeños en una escuela exclusiva de Atlanta, y que el papá los visita una vez por semana y que allá tiene su casa y que eso cuesta dinero. Y a poner la cara, ni modo mi hermano: gano tantos más cuánto, mis cuentas reportan estas cantidades, mis calzones son negros, y así, hasta la honestidad del nudismo. Si le preguntaran a Gilga si cree (ya muchas cosas son creer y descreer) que Anaya es un político corrupto contestaría sin lugar a dudas: no.

Y tu mamá también

Nadie le explicó al ex gobernador de Zacatecas y flamante delegado de la delegación Cuauhtémoc, Ricardo Monreal, que Alfonso Cuarón es un director, guionista y productor de cine que ganó un premio de la Academia al mejor director. Se llama Oscar, y a Cuarón le dieron uno. Esta razón sería suficiente para tomarse la copa con amigos verdaderos.

El equipo de Cuarón puso toda su parafernalia en unas calles de la colonia Tabacalera. Unas horas más tarde aparece Ricardo Monreal: ¡quiten esos conos! Se acabó, aquí está el delegado, faltaba más. ¡Música mariachis!

Total, la lectora y el lector lo saben: el equipo de seguridad de Cuarón no se hizo de la boca chiquita y órales, dos tres puñetazos, patada a los bajos, cabezazo a la nariz, y qué, quién, cómo, dónde. Zacapela en la Tabacalera.

Si Gamés ha entendido algo, cosa improbable. El hecho de que Alfonso Cuarón filme en Ciudad de México debería entusiasmar a las autoridades, pues significa, de entrada, una nota en la prensa internacional. Una cabeza decapitada menos y un cineasta de calidad internacional filmando en su tierra. ¿Estamos locos? Sí, y desinformados. Gilga ha imaginado. Oye: hay que informarle al jefe Monreal de que un güey mañana va a filmar en la colonia Tabacalera. ¿Y quién es ese wey?: no sé que tiene un Acuario, o algo. Mejor le digo al jefe, no vaya ser. El grito desgarrador lo dejamos para mañana.

Ray Bradbury dijo al pasar por el amplísimo estudio: Si escondes tu ignorancia, nadie te herirá y nunca aprenderás.

Gil s’en va