UNO HASTA EL FONDO

Actores: a escena

El resultado de la elección es un misterio. Gilga espera con ansiedad la luz de los encuestadores. Si fallan como lo hicieron en las más recientes elecciones, la casa mexicana de la encuesta rodará cuesta abajo

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil leía las encuestas publicadas de lo que podría ocurrir en las elecciones del Estado de México. Según tirios y troyanos, Alfredo del Mazo lleva una ventaja de cuatro o cinco puntos. Entre las más serias y bien portadas encuestas se encuentra la de su periódico El Financiero: “en la recta final de las campañas de la gubernatura del Estado de México, Alfredo del Mazo cuenta con 34% de la intención del voto ubicándose 5% arriba de la morenista Delfina Gómez, quien cuenta con 29%. Juan Zepeda se ubica en el tercer lugar con 19% de las preferencias mientras en el cuarto sitio se encuentra Josefina Vázquez Mota con un 13% (…) Los dos punteros se mantienen estables”.

El resultado de la elección es un misterio. Gilga espera con ansiedad la luz de los encuestadores. Si fallan como lo hicieron en las más recientes elecciones, la casa mexicana de la encuesta rodará cuesta abajo. Y los pretextos: el voto enmascarado nos tantió (del verbo tantiar), las personas ya nunca dicen la verdad, la maldita mentira; al parecer hubo unos indecisos que nomás nada, hasta el mero final. Estas son las razones por las cuales hemos errado los encuestadores. Si así fuere, que la nación y sus clientes, que no son pocos, se los demanden. Muy raras esas encuestas en las cuales siempre gana Del Mazo. Allá ellos, ellas y elles.

'Delmás'

El candidato Del Mazo ha resultado un fiambre. Y si compite en la recta final, será porque su señor papá (ah, los padres generosos), Los Pinos y Nemer, que se las sabe de todas, todas, más varios consultores, han hecho por él hasta lo imposible. Ese rostro de porcelana, diantres, caracho, le hubieran dibujado dos imperfecciones en la frente; sus discursos de pan con mermelada; sus parentescos, el primo, el hijo, el sobrino. ¿Cómo ves a Alfredito? Lo veo flojón, hay que ayudarle. Alfredo, caracho, grite, desgañítense, manotee, escupa. Pero no, ese no es el camino del Del Mazo. Y esto se acabó. No vengan por Dios de bondad con que se acerca un camión de sorpresas. Delmás, Delmenos.

'Delfi'

Vamos a tomarnos una Delfi, wey. La maestra Delfina  Gómez, otro fiambre, pero acompañada por Liópez que no ha dejado de hacer campaña un solo día, eso qué ni qué. Un candidato feroz, ¿alguien lo duda? La maestra Delfina es genial, honesta, ultrarrecontra, supercañona. En fon. Inchi Liópez, no manchen, es capaz de convertir a una maestra de primaria en una candidata a la gubernatura de uno de los estados más importantes de México. Delfina, como se llamaba la maestra de tercero de primaria de Gil, no da golpe, no tiene idea y nadie sabe cómo gobernaría un estadote. Dirá alguien: mejor que los ladrones, sin duda. Ay, mis hijos, candidatos ignorados de sí mismos.

'El Zepe'

La verdad de las verdades, lo mejor de lo mejor habría sido que ganara Juan Zepeda. Sorpresa, y denle una oportunidad. Zepeda ha hecho una campaña digna de emularse (gran verbo: emular). Gilga piensa que ni él mismo sabe cómo lo hizo, pero nada le hace. Un hombre de izquierdas, serio, que nunca se doblegó ante las bravuconadas de Liópez, hizo su campaña y si tuviera dos meses más, Gil jura y perjura que ganaría. Inchi Zepe, gran campaña.

'La Josefina'

No se lo tomen a mal a Gil, pero la candidata del PAN desbarrancó. Con la pena, pero ya sabíamos que entre sus virtudes no está la de ser una buena candidata. Si ya lo habían visto los panistas, ¿entonces? Ay, la Josefina: un desastre. Si no ocurrieran las elecciones en dos semanas terminaría en cero, cero bongocero. Gil nunca comprendió cómo Josefina pudo ser la candidata del PAN a la Presidencia de la República. Nadie ha sido capaz de ver al pasado y decir: Josefina  perdió y demostró ser una mala candidata: ¿otra vez? Josefina saluda a los maestros y parece que va a llorar, Jose (sin acento) camina por unos puentes y está a punto de llorar, Jo va por las calles del estado y parece desesperada, de hecho está desesperada. Pobre Jo, con lo que tiene, no gana ni una rifa de kermés.

Todo es muy raro, caracho, como diría Charles Lamb: Si la suciedad fuera un triunfo, ¿qué manos levantarías?

Gil s’en va

gil.games@milenio.com