UNO HASTA EL FONDO

Ya, 'par favar'

Si la ley debe endurecerse que así sea: 20 años de cárcel a quien conduzca en estado de ebriedad; qué es esa payasada de las 36 horas del 'Torito'; 5 años a todo aquel que maneje con excesos de fatiga; 10 años por riña callejera... Y así hasta que la ciudad se convierta en una prisión.

Gil lo leyó con los pelos de punto y punta. El priista Juan Manuel Cavazos Balderas se propone reformar los artículos 171 y 172 del Código Penal Federal para castigar con cárcel a quien cometa una infracción, provoque un accidente, un homicidio o daños con su vehículo por textear o hablar por teléfono mientras conduce. Gil lo leyó en su periódico La Razón, la iniciativa propone hasta tres años de cárcel a estos infractores, irresponsables e hirsutos. El dictamen dice: "A quien cometa el delito (que cause algún daño por medio de cualquier vehículo motor por utilizar un equipo de radiocomunicación, salvo que se emplee con tecnología de manos libres), se le impondrá, además de la sanción correspondiente al delito cometido, un castigo de uno a tres años de prisión".

En un gesto no del todo inopinado, Gamés se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y meditó: aquí hay una complejidad: al diputado Cavazos Balderas le parece que alguien que provoca un accidente por utilizar el celular debe pasar de uno a tres años encerrado en la cárcel. Los malos legisladores siempre legislan de más y el exceso les parece cumplimento de su deber. ¿Y el padre de familia? Purga una pena de tres años de condena por textear mientras manejaba: "Hola, llego a comer a las tres", y en un descuido un choque; al tambo dos años; la familia ha caído en desgracia por culpa de ese delincuente, intratable, que usó su celular en el coche. Es que de veras. ¿Dedos de frente del diputado Cavazos Balderas? Ninguno, no tiene frente.

Ahora mal sin bien, si la ley debe endurecerse (¿no les digo?) que así sea: 20 años de prisión a quien conduzca en estado de ebriedad; qué es esa payasada de las 36 horas del Torito; cinco años de prisión a todo aquel que maneje con excesos de fatiga; diez años de cárcel por riña callejera, basta de bravucones. Y así hasta que la ciudad se convierta en una prisión. El diputado Cavazos Balderas, mecachis.

Extrañas libertades

Gamés meditó: en cambio, quienes deberían estar tras las rejas gozan de una libertad envidiable. Rubén Núñez, líder de la sección 22, ha dicho con una sansfacon histórica que la CNTE no aceptará ni pondrá en práctica la reforma educativa en Oaxaca: "Se tiene que seguir una ruta. Nosotros no hemos aceptado en ningún momento la evaluación (...) Nosotros no nos hemos negado a evaluarnos; sin embargo, tendrá que ser una evaluación que nosotros mismos estructuremos".

Los maestros de la CNTE quieren evaluarse ellos mismos, calificarse, darse plazas y, desde luego, cobrar por estos fatigosos trabajos. Una mesa de diálogo para los maestros de la CNTE, gobernador Murat, pero en el acto, porque se molestan los mentores y olvide usted Oaxaca, se la comen viva.

De verdad, Rubén Núñez es imparable, invulnerable, indomable y todo lo que termina en able como insaciable. ¿Nadie lo llamará a cuentas? Na, a quién se le ocurre, faltaba más. De hecho, Santaclós trae en el costal regalos para Núñez. Desgracia, castigo divino.

Mercado

Entrevistada por Jan Martínez Ahrens para su periódico El País, la secretaria de Gobierno de Ciudad de México dijo: "El gobierno de la ciudad va a legislar a partir de una resolución judicial que reconoce a las trabajadoras sexuales derechos laborales como no asalariados. Personas que venden un servicio con autorización y un lugar donde no haya problema vecinal". Separar trabajo sexual y explotación, como afirma Patricia Mercado, podría partir en dos una mesa de liberales y liberalas. Gil está de acuerdo con Mercado y Mercada (nunca un ninguneo al femenino). Oigan esto y ésta: "Cada quien decide a qué dedicar su vida y su fuerza laboral. Hay quienes optan por el trabajo sexual, y eso hay que regularlo al tiempo que se combate la trata y la explotación".

Ah, no todo se ha perdido, algo queda entre nosotros, las declaraciones de Mercado y Mercada están a la altura de la complejidad de esta ciudad y se parecen mucho a una postura de izquierda.

Todo es muy raro, caracho, como diría Bertoldt Brecht: Cuando el delito se multiplica, nadie quiere verlo.

Gil s'en va

gil.games@milenio.com