UNO HASTA EL FONDO

La casa de los sustos

Los fantasmas bajaron del ático arrastrando cadenas. Vestían atuendos aterradores (atu-ate) de pactos, devaluaciones, inflación, tensiones políticas, descontento social. Una auténtica casa de los sustos, en eso se ha convertido México.

Cuando la política mexicana se convierte en un escándalo de gritos y sombrerazos, a Gil se le pone la gallina de carne. Gamés lo leyó en su periódico MILENIO: los especialistas del CI Banco advirtieron que el dólar podría alcanzar niveles superiores a los 22 pesos mientras se acercaba la fecha en la cual Trump asumiría la presidencia de Estados Unidos. Los especialistas no habían terminado de plantear este asunto cuando se compraban dólares a 22 pesos con 20 centavos. Un grito desgarrador rasgó el silencio del amplísimo estudio: ay, mis hijos devaluados.

La mañana en que el dólar encareció, Gamés había leído las Coordenadas de Enrique Quintana: "lo que realmente será determinante para definir el curso probable de la economía en los siguientes meses, incluyendo los precios de las gasolinas, será lo que pase a partir del 20 de enero. Si se percibe una renegociación ordenada y racional del Tlcan, veremos que las tensiones bajan. Si no es así, más nos vale tener el cinturón de seguridad muy bien ajustado".

Un escalofrío y una pregunta recorrieron las espaldas de Gamés (Gil tiene dos espaldas): por lo que hemos visto, ¿se puede concebir a Trump revisando de forma racional y ordenada el TLC? Que la boca y las manos se le hagan chicharrón a Gilga, pero razón y orden son dos palabras que no figuran en el diccionario personal de Mr. Trump, un hombre que más bien actúa de forma irracional, violenta y desordenada, lo que se llama un barbaján.

Enredo

Gil observa el jaloneo: no sin razón, la Coparmex se negó a firmar la propuesta del presidente Peña. Por su parte la Conferencia Nacional de Gobernadores, se reunió con el secretario de Hacienda. Gilga lo leyó en su periódico Excélsior. Meade les explicó a los gobernadores en qué consiste el gasolinazo. Conclusión: se han creado grupos de trabajo para "desregular e incentivar la inversión de mercados estatales de gasolinas". No se preocupen, Gil tampoco entendió ni jota. Cuando se crean grupos de trabajo como los de la Conago y se redactan documentos alternos como el de la Coparmex, quiere decir que el hilo no pasará por el ojal de la aguja, medita el bíblico Gamés.

Los fantasmas bajaron del ático arrastrando cadenas. Vestían atuendos aterradores (atu-ate) de pactos, devaluaciones, inflación, tensiones políticas, descontento social. Una auténtica casa de los sustos, en eso se ha convertido México. La memoria de Gil juega con él como el gato con el estambre, y al revés: los negros años 80, el sexenio de Miguel de la Madrid, la crisis, la estrafalaria devaluación, el país en añicos. Ah, la rueda del tiempo, caviló Gil. Desde luego, nada qué ver, todavía, con esa crisis negra. Admitamos por lo demás que la inflación aún no aparece en la vida diaria, cuando eso ocurra el asunto se pondrá al rojo vivo. Ojalá y toda esta parrafada sea producto de la mente loca de Gilga.

De nuevo Trump

El flamante canciller Videgaray ha dicho entre lo mucho que ha dicho en los últimos días que volvería a invitar a Donald Trump a México para hablar de la relación con Estados Unidos, aunque con una mejor preparación: "La decisión de invitar a Trump la tomó el Presidente de la República, pero volvería a aconsejarlo". Videgaray renuncia, qué error invitar a Trump; éste gana la elección en EU de forma inopinada, qué acierto el de Luis, nuestro nuevo secretario de Relaciones Exteriores.

Baja Luis, sube Luis. Esto se parece demasiado a una política del bandazo, a una política sin estructura, a un política sin política. ¿Viene una mano fácil? Para nada: viene pesada, como nunca antes. ¿Será verdad en nuestros días el apotegma del jefe Pagés, figura legendaria del periodismo mexicano, que decía así: al que se agacha se lo chingan doble?

Gamés abrió la puerta del clóset y decidió pasar dentro unas cuántas horas en meditación, protegiendo su espíritu de las inclemencias de la realidad.

Todo es muy raro, caracho, como diría Shakespeare: Excelente cosa tener la fuerza de un gigante, pero usar de ella como un gigante es propio de un tirano.

Gil s'en va

gil.games@milenio.com