UNO HASTA EL FONDO

Los galardones del mal

A Gil se le engallina la piel. La noticia es que el crimen organizado ha tomado la Riviera Maya, el emblema por excelencia del turismo mexicano. Gil lo leyó en su periódico El Universal con los ojos de plato y plata en una impresionante nota de David Fuentes. Desde Cancún hasta Playa del Carmen, Los sureños se dedican a cobrar el derecho de piso. Desde los restaurantes más conocidos hasta los pescadores y artesanos deben pagar cuotas que van de los mil a los 2 mil pesos. La nota de Fuentes explica que la pandilla delinque de forma muy similar a las bandas centroamericanas conocidas como maras. Como ellos, Los sureños llevan tatuajes en la cara y en los brazos. Los domingos por la tarde, la playa es solo para ellos. A Playa del Carmen llegan en motocicletas y camionetas.

Si Gamés ha entendido algo, cosa improbable, mientras usted se tuesta la piel en la playa pública, se bebe un trago y pide un ceviche, a unos pasos de usted están Los sureños. Se dice que no molestan a los turistas. Menos mal, caracho, qué buena noticia.

Según la Policía Federal, en el año 2014 la banda de Los sureños tenía 2 mil integrantes y recientemente se les han unido Los Mongos, pandilleros a los que reclutan desde que cumplen los 12 años.

Borge y los yates

Si la lectora y el lector tienen como Gil los pelos de punta y punto, la pregunta inmediata es la siguiente: ¿a qué se dedicaba el gobernador Roberto Borge mientras el crimen se adueñaba de uno de los principales centros turísticos del país? La respuesta: a nada que no fuera comprar yates para pasear a los amigos, gastar dinero, endeudar a su Estado. Es que de veras. En las narices de Beto Borge, como le dice el Presidente, el crimen se adueñó de Quintana Roo. Por cierto, así se acabaron Acapulco: entre la irresponsabilidad, la ineptitud y la corrupción desaforada. Es verdad que nuestro problema no solo se llama Donald Trump.

Gil quiere pensar (no empecemos con las jactancias, diría Garibay) que, como en el caso de Javier Duarte, la procuraduría podría tener lista una causa contra Borge, pero, como en el caso Javidú, esperarán hasta que se les requeme lo último que les queda de credibilidad a los priistas en el comal del cinismo para actuar, y luego, en un acto de magia y prestidigitación sin precedente, Borge desaparece en una intersección de la realidad y el delito.

Fidel y el agua destilada

¿Quién es ese hombre que a estas horas se encuentra de rodillas rogando (ro-ro) al Señor y que de tiempo en tiempo se da golpes rotundos en el pecho con el puño cerrado? Ese hombre responde si le llaman Fidel Herrera, ex gobernador de Veracruz y hasta hace unas cuántas horas cónsul de México en Barcelona. Ah, se dicen tantas cosas de Fidel que Gilga no da crédito y cobranza. Herrera ha dicho que se encuentra listo para enfrentar las acusaciones en su contra por el caso de las supuestas quimioterapias infantiles que habrían sido cambiadas por agua destilada y las pruebas falsas de VIH.

En entrevista radiofónica con Ciro, Fidel Herrera ha dicho que él no es como Javidú: “Su gobierno fue muy distinto al mío, cada quien sabe con qué grado de limpieza carga. En mi caso estoy limpio y voy a probarlo”. Gilga meditó acerca del grado de limpieza de Fidel Herrera y puso los ojos en blanco.

Así se le ocurrió la venta de frascos con limpieza en su interior. Algunos, como el buen whisky contienen 43 grados de limpieza, pas mal; otros de plano anuncian 0 grados de limpieza: este frasco contiene porquería pura y dura. ¿Cuál llevaría la marca de Herrera?, se pregunta Gil sin ningún afán de verdad. ¿Usted lo sabe? Dígaselo a Gamés. “Los Galardones del Mal”, así tituló una de sus crónicas Artemio de Valle Arizpe.

Trump y los tratados

El barbaján que se convirtió en presidente de Estados Unidos dijo que en el momento oportuno se revisará el TLC con Canadá y México, “el peor tratado jamás aprobado”. El presidente firmó ayer la orden ejecutiva anunciando su intención de retirarse del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica.

Gil había coincidido con Luis Rubio y su artículo publicado en su periódico Reforma en el cual sostiene que, como empresario, Trump es un hiperpragmático que actuará de acuerdo con el ensayo y el error. Ahora Gamés hesita: será pragmático, cierto, pero antes, mucho antes, es un egocéntrico y un megalómano y éstos consideran cualquier rechazo como una herida inadmisible.

Victor Hugo tomó cartas en el asunto: Es extraña la ligereza con que los malvados creen que todo les saldrá bien.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com