UNO HASTA EL FONDO

Bienestar en el alma

Así ocurre cuando pasa. Gil ha encontrado lo que tanto buscaba, la emoción le arrasa los ojos: “el reino de la justicia y la fraternidad” en el cual siempre quiso vivir Gamés abre sus puertas al público en general como si fuera un almacén de reconocido prestigio, una especie de Buen Findel Alma, con ofertas impresionantes. Gil se puso de rodillas, no pudo evitarlo.

La lectora y el lector lo saben, Liópez ha presentado su Proyecto Alternativo de Nación. Se trata de 50 puntos muy fáciles de llevar a la práctica social y política. Su periódico Reforma destacó estos puntos: alcanzar la justicia social, ahorrar 500 mil millones de pesos en el combate a la corrupción, recortes al gasto corriente y al salario del Presidente (Liópez podría ganar un dólar al mes), usar esos recursos para financiar programas de empleo para jóvenes, bajar el IVA en la frontera, dar crédito barato a medianas y pequeñas industrias. “Así se escribe el prólogo del gran viraje del país”.

El segundo Congreso Extraordinario de Morena tuvo un orador, el presidente del Comité Ejecutivo Nacional, es decir, Liópez; el discurso duró una hora y en los pliegues de esa pieza oratoria, Liópez llamó a “la gran misión de terminar cuanto antes los comités del cambio verdadero”, 5 mil dirigentes de Morena de todo el país participaron en el encuentro; de forma bíblica, se repartieron 20 mil tamales, miles de bolillos y vasos de unicel con atole. Dijo Liópez: “ya falta poco, 19 meses y vamos a poner orden”. “El renacimiento de México se guiará por el amor al prójimo, a la familia, a la humanidad, a la naturaleza” y Gil añade el universo; sí, amor al universo, faltaba más. Cuando Liópez enciende su corazón, Gilga piensa que está a punto de empezar un tedeum.

Más de lo mismo

Liópez se engolosina y se va hasta la cocina (ina-ina). Si gana la Presidencia en el 2018, someterá a consulta las reformas estructurales, en especial la energética; venderá la flotilla de aviones y helicópteros de la Presidencia y comprará carretas de medio uso, no es cierto, pero casi; duplicará las pensiones para los viejitos, ¿con qué dinero?, con lo que se ahorrará del combate a la corrupción; creará trenes de pasajeros de Ciudad de México a la frontera con Estados Unidos, no es un chiste así lo ha destacado su periódico La Razón, además creará el tren turístico Cancún-Tulum-Palenque, Gil no quiere incordiar, pero ¿y el sucio dinero? ¿Las empresas que construirán esos trenes? Gil no comprende nada de nada, ya se sabe; oigan esto: 300 mil rechazados de las universidades tendrán una beca que anualizada suma la cantidad de sus buenos 27 mil pesos, pero sobre todo, señoras y señores, Liópez eliminará el examen de admisión en niveles medio y superior.

Gil propone la creación de mil universidades; sí, mil, que sobren los lugares. Puede haber universidades muy pequeñas, pero honestas, de una recámara, donde los jóvenes estudien y en poco tiempo (tres horas) obtengan una licenciatura. Caracho, ¿20 mil tamales? Perdón por regresar.

Libertad y locura

Gil lo leyó en su periódico MILENIO. En Tepic, Nayarit, la policía arrestó a un hombre que ingresó a la parroquia de la Divina Providencia en su coche, sí, en su coche, y se paseó desnudo por el altar. El hombre permitió que sus perros bulldog pasearan dentro de la iglesia. El padre José Refugio Castañeada Barrera lamentó el incidente.

Nadie sabe si el hombre desnudo es un ferviente católico o un activista ateo, un feligrés devoto desorientado o un agnóstico furioso.

Este hombre hechizó a Gilga y le provocó preguntas existenciales: ¿estamos seguros de que este hecho ocurrido en Tepic, Nayarit, no es el acto de mayor cordura que hemos visto los últimos meses en México? Les cuento que mañana manejo mi coche hasta el altar de la Divina Providencia, ahí lo estaciono, luego me encuero y subo al altar no sin antes soltar a mis bulldogs para que recen por su vida. Soy un hombre que quiere estar cerca de Dios. Un hombre congruente, oh, sí.

Todo es muy raro, caracho, como diría San Agustín: El alma desordenada lleva en su culpa la pena.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com