UNO HASTA EL FONDO

Aguinaldos

Gil acusa cansancio, arrastra el sarape por el amplísimo estudio y nadie le deposita en su cuenta bancaria un bono de fin de año, ni secreto ni público. Nada de nada. En cambio los diputados, ni se diga, se repartieron con el cucharón del pozole. Vénganos tu reino y hágase señor tu voluntad en la partida secreta. Gil lo leyó en su periódico El Universal. El presidente de la Cámara de Diputados, Javier Bolaños Aguilar, cometió una declaración de luz meridiana: “Lo digo con mucha claridad, muchas de las percepciones que recibe el diputado no es directamente para que lo utilice de manera particular, sino que tiene que ver con el personal que está a su cargo, que no están dados de alta en la Cámara; hay legisladores dos o tres o hasta cuatro casas de gestión en sus distritos, en sus municipios, y hay que pagarle al personal que los atiende, las gestorías, la atención ciudadana que hay que dar”.

Bien y mal visto, a los diputados apenas les alcanza para ayudar al ciudadano, a veces tienen que lavar y planchar ajeno para sacar el mes. Anjá. Los 150 mil pesos extras del llamado “bono secreto” los gastarán en gestorías y en su personal, es decir, un ejército de asesores. Gestoría 1: Pedro, compre unas cinco cajas de un tinto Rioja, de los buenos, no como el del año pasado, que sabía a orines de gato. Gestoría 2: Juana, una caja de whisky single malt, como ése que toma Gil Gamés. Gestoría 3: José, latería fina a granel y ni se diga del bacalao, el pavo y los confites. Listo: hemos gastado el bono secreto en asuntos ciudadanos de primera importancia. Señores diputados, se ve mal, el país no se empobrece con la entrega de ese bono, pero ustedes quedan como para el arrastre lento. Es verdad que muchos diputados han rechazado el bono. Pas mal, pero la mayoría ya mandó a sus asesores a las famosas gestorías.

Lana sube

Gil no piensa, como Liópez, que los funcionarios públicos deben ganar un peso y transportarse en carretas y vestir en jirones para que parezcan cercanos al pueblo bueno, pero caracho, los aguinaldos que ha publicado su periódico Reforma ha puesto a pensar a Gamés. Digan si no; por favor, no hagan coraje: los consejeros del INE se llevan a casa 454 mil pesos cada uno; los magistrados de la Suprema Corte y del Tribunal Electoral ingresan a sus cuentas 586 mil; el titular del Inegi, 418; los consejeros del INAI; el Presidente recibirá una gratificación de 425 mil pesos.

Gilga no duda que estos funcionarios trabajan y trabajan de sol a sol y de luna a luna; bueno, hacen su trabajo y punto com, pero que los magistrados reciban una gratificación más alta que el Presidente es una aberración salarial y jurídica. Gil se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y meditó: se trata de un problema salarial, pero ante todo de un asunto moral (al-al).

Después de recortar cientos de miles de millones de pesos del presupuesto, a la espera de un año de volatilidades y esas cosas que explican los economistas para el año de 2017, los magistrados se embuchacan medio millón. Como dicen en las redes sociales: ne memen, par favar.

Expulsiones

La Comisión Nacional de Justicia Partidaria del PRI expulsó de sus filas a Tomás Yarrington, ex gobernador de Tamaulipas por las acusaciones que pesan sobre él (Gil siempre quiso escribir “acusaciones que pesan sobre él”), vaya: un gobernador narco. En el mismo tiro, la comisión le retiró sus derechos partidarios a Roberto Borge quien ha sido acusado de corrupción, desvíos, robos y en fon.

Encarrerado el gato de la comisión, los integrantes debieron ahorrarse otras reuniones suspendiendo (bonito gerundio, ya se extrañaban los andos y los iendos) los derechos y dictando expulsiones. He aquí algunas sugerencias: Humberto Moreira, Rubén Moreira, César Duarte y todos lo que participaron en las redes delictivas de estos jefes de la transa. ¿Cuánto recibió usted de gratificación cuando era gobernador? Mire, señor periodista: el dinero es para los que no tienen dinero. Yo puras casas en Miami, Houston, Nueva York y cuentas en dólares, ¿qué es eso de gratificación, algo sexual?

Así las casas (muletilla gratificada por Grupo Higa), lectora, lector, péguele a su aguinaldo con un marro, no ahorre ni un peso, recuerde que el dinero no es nada es tan solo vanidad. Mju.

Oigan a Fiedrich Schiller: No existe el hombre que pudiendo ganar el máximo, se conforme con el mínimo.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com