UNO HASTA EL FONDO

Adiós, Mr. Trump

¡Albricias! México y Estados Unidos tienen algo en común. ¡Adivinen! ¿Trump y Fox? Na, frío, frío; ¿Trump y Ricardo Anaya? Na, frío, helado. ¿Trump y Elba Esther Gordillo? Tibio, tibio; ¿Trump y Liópez? Ay, caliente, se quema, se incendia

Gil no se iba a perder el tercer debate entre Donald Trump y Hillary Clinton. De este lado del muro, o como se diga, la noticia es que Mr. Trump afirmó que rechazará los resultados de la elección, que los medios corruptos han conspirado contra él y que los de arriba se han organizado en su contra. ¡Albricias! México y Estados Unidos tienen algo en común. ¡Adivinen! ¿Trump y Fox? Na, frío, frío; ¿Trump y Ricardo Anaya? Na, frío, helado. ¿Trump y Elba Esther Gordillo? Tibio, tibio; ¿Trump y Liópez? Ay, caliente, se quema, se incendia. Un momento superior de su morenía Liópez consistiría en una defensa honesta de Trump.

Para fortuna del mundo, Trump está fuera de batalla, Clinton lo arrastró en el caldo de al menos seis temas: las armas en la sociedad norteamericana, la interrupción del embarazo, el muro y las fronteras seguras, los impuestos e incluso en el Tratado de Libre Comercio. Adiós, Mr. Trump.

Ahora mal sin bien: según el moderador del debate, Hillary Clinton cobra ¡200 mil dólares! por una conferencia. La verdad sea dicha (muletilla pagada por Morena), el tema importa una almendra, lo único que Gil pensará toda la semana será el estipendio de doña Hillary en comparación con los emolumentos de Gilga.

El chino

El empresario mexicano de origen chino Zhenli Ye Gon finalmente ha sido extraditado a México. Ah, ignorante Gil, siempre pensó que extraditar era hacia fuera; qué pobreza de lenguaje. El chino se encuentra a disposición del juez y ha sido encerrado en la prisión del Altiplano, allá en Almoloya de Juárez. El chino es considerado uno de los mayores traficantes de precursores para la elaboración de drogas sintéticas en América entre 2003 y 2007. El chino se las traía y por esa razón guardaba en casa 205 millones de dólares en efectivo. En El robo del siglo, Sergio González Rodríguez cuenta en diez capítulos esta historia descomunal, desaforada.

En 2013, cuenta González Rodríguez, el gobierno de Estados Unidos multó con 47 millones de dólares al casino Sands de Las Vegas por no declarar las transferencias millonarias que realizó Zhenli Ye Gon para pagar sus pérdidas en las mesas de juego. La cantidad de esos pagos suma 125 millones dólares. Investigaciones muy serias afirman que Zhenli apostaba fuerte.

Gil escucha los murmullos de incredulidad. Como no creer esta locura si el chino tenía en su casa 205 millones de dólares en efectivo. Por cierto, dice González Rodríguez que el Sands de las Vegas tiene sucursales en Singapur y Macao, Sheldon Adelson, patrocinador del Partido Republicano, es el dueño. Gilga ya se encuentra en condiciones de creerlo todo. Si Duarte y Padrés se han dado a la fuga, todo puede ser posible.

La búsqueda

El asunto parece un guión escrito por Viruta y Capulina. Primero, a la vista de propios y extraños, los gobernadores han robado a manos llenas, impunes, abusivos, cínicos. Luego vienen los pastelazos entre Yunes y Duarte; por su parte, Padrés desapareció entre nubes de hielo seco. Luego entra, de inmediato, el llamado a la Interpol para buscar a estos baluartes del nuevo priismo. Según su periódico Reforma, un abogado fiscalista confesó a la PGR ser prestanombres del ex gobernador Javier Duarte. Por instrucciones del gordo, este abogado constituyó varias sociedades de responsabilidad limitada para invertir en inmuebles en Estados Unidos. Entre esas propiedades se encuentran seis unidades de tiempo compartido en el exclusivo Hotel St. Regis de Nueva York. A este personaje, le consta que Duarte desvío al menos mil 500 millones de pesos.

Y así como la ven, sin asomo de albur, el señor Duarte se hizo de humo.

Todo es muy raro, caracho, como diría Carl Sagan: En algún sitio algo increíble espera ser descubierto.

Gil s'en va

gil.games@milenio.com