UNO HASTA EL FONDO

Luto

Gil lanzaba su piedra al charco de la vida pública cuando se enteró: Luis González de Alba había muerto. Se quitó la vida en algún momento del amanecer de este domingo primerizo de octubre, ni más ni menos que en el 2 de octubre. Uno de los líderes del 68 le puso fin a su vida en ese día de trágica memoria. González de Alba escribió en las páginas de MILENIO algunos de los artículos impensables en la prensa, pedazos ensayísticos que nadie se habría atrevido a escribir diciendo lo que pensaba, bien o mal. Por estas razones, la iglesia de la izquierda lo excomulgó muy temprano. Su último artículo, estremecedor, le ha dejado a Gilga un mareo, un dolor de cabeza.

Si alguien habló sin cortapisas (gran palabra) de la izquierda, ese fue González de Alba; si alguien escribió de la vida gay con libertad de escalofrío, ese fue González de Alba; si alguien difundió con verdadero entusiasmo temas de la ciencia, ese fue González de Alba. Caracho, no es poca cosa. ¿Cómo la ven? Albur del que gustaba González de Alba.

La relación de Gil con Luis González de Alba ocurrió en los correos electrónicos: que si Liópez, que si el PRD, que si el PRI. Cada vez que Gamés cometía una pifia, algo más o menos frecuente, venía el comentario como un hachazo: que la falta de ortografía, que Gil escribe dormido, en fon, y, sin embargo (Gil adora las adversativas) González de Alba no malquería a Gamés. En fon. Quitarse la vida requiere de una fuerza extraña, el acto se convierte, al final, en un sublime poema de melancolía, como lo definió Balzac. Dicho lo cual pasamos en un doble salto mortal a la vida corrupta. ¿Cómo la ve, don Luis?

Corrupción

Gil hiperventiló cuando leyó en Animal Político las declaraciones del presidente Peña sobre la corrupción: “En este tema que tanto lacera, la corrupción, lo está en todos los órdenes de la sociedad y en todos los ámbitos. No hay alguien que pueda atreverse a arrojar la primera piedra, todos somos parte de un modelo que hoy estamos desterrando y deseando cambiar para beneficio de una sociedad que es más exigente y que se impone nuevos paradigmas”.

Al disminuir la frecuencia y la intensidad respiratorias, Gamés caviló: bíblico, el Presidente sugiere que el modelo corrupto es lo nuestro. Mientras vienen los especialistas en la ontología del mexicano, Gilga considera que hay de piedras a piedras contra los pecadores. Unas grandes como roca de Sísifo, otras pequeñas, casi imperceptibles. Y no le vengan a decir a Gil que es lo mismo arreglarse con un policía una mala tarde que la red de Javier Duarte, todavía gobernador de Veracruz. Gamés lo leyó en su periódico Reforma en una nota de Gonzalo Soto: “El Servicio de Administración Tributaria confirmó que al menos 10 funcionarios del gobierno de Duarte están involucrados con la creación de pagos a empresas fantasmas, mismas que tienen irregularidades fiscales”. Duarte y sus 40 ladrones desviaban dinero, emitían facturas electrónicas para evadir impuestos, compraban propiedades fuera de México. El Presidente y el PRI tuvieron al elefante en la sala de casa y cuando los visitantes comentaban: qué bello elefante hay en tu sala, el Presidente y el PRI contestaban: ¿cuál elefante? El PRI sacará al elefante de su casa, es decir, expulsará del PRI a Javier Duarte. Demasiado tarde.

Azul

La verdad sea dicha (muletilla patrocinada por Liópez y Morena): la corrupción ni es un asunto cultural ni ocurre en todos los ámbitos, más bien ha crecido en el mundo de la política y de los negocios. ¿Cómo ven a Padrés? El ex gobernador panista ha sido acusado por la PGR de utilizar cuentas para lavar y defraudar al fisco por más de 8.8 millones de dólares. Padrés huyó. La imaginación de estos corruptos no conoce límites. Todo listo, jefe, el dinero entra por acá, sale por allá y se queda en sus cuentas, ¿le parece? Me parece, licenciado. A todo meter, sin albur.

Gil caminaba por el amplísimo estudio sin ton ni son, a tontas y a locas hasta que encontró esta frase de William James: No hay mayor mentira que la verdad mal entendida.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com