UNO HASTA EL FONDO

Mundo 'popoff'

Lozano no se anda con pequeñeces, si hay que poner el corazón en la mesa, nada le hace: “Desirée me hace sentir todo el peso de su amor, y me ha ayudado mucho en mis temores, inseguridades y defectos”.

Un día Gil pensó que las páginas de sociales habían desaparecido de los periódicos. La llegada a la vida pública del viejo, muy viejo periódico UnomásUno, de la revista Proceso y luego la publicación de La Jornada le hicieron pensar a Gil en sus mocedades (eeeres túuu, pésimo chiste) que ese papel pagado por personas en fiestas y cocteles para ser publicados en papel couché, esa exhibición vergonzosa de la privacidad, tocaba a su fin. Ah, ingenuo Gilga, corazón simple.

Esas páginas no solo perduran, sino que aumentaron sus costos y costas con personajes de la vida pública mexicana. Nuestros políticos y sus familiares van y vienen por esas páginas sin vergüenza alguna. Visten trajes de un gusto algo payo y ellas vestidos un tanto ostentosos y no poco floreados. Algo de esto pensó Gilga cuando vio de lejos la edición mexicana de la revista Hola! "El senador Javier Lozano y Desirée Navarro hablan por primera vez de su noviazgo".

"Tener a un lado a alguien como Desirée en quien puedo confiar, abrirme y llorar es una maravilla". Gil caminó sobre la duela de cedro blanco y musitó: de verdad, ¿no les da pena pagar dinero para que los pongan en la portada de una revista infame como Hola!? Cada quien se avergüenza por cosas distintas. "Confiar, abrirse, llorar". Sin albur, no es la mejor cosa que se pueda hacer. ¿O sí? "La guapa escritora y asesora de imagen y el ex secretario de Trabajo llevan dos meses de relación". Senador Lozano, dos meses no es mucho tiempo para hacer el ridículo, caracho, ¿no siente usted un poco de inverecundia? ¿No? Correcto. Siga usted haciendo política en el Senado.

Lozano no se anda con pequeñeces, si hay que poner el corazón en la mesa, nada le hace: "Desirée me hace sentir todo el peso de su amor, y me ha ayudado mucho en mis temores, inseguridades y defectos". En solo dos meses Desirée ha hecho milagros, felicidades. Oigan, ¿y por qué permiten ustedes que les tomen esas fotos con tacitas de café y sonrisas falsas? ¿Así es el amor? Dios de bondad.

Más peso de más amor

Gilga imagina este diálogo: Desirée de mis amores. Ella: Dime bombón de rica miel, ¿qué quiere el reyezuelo? Él: deseo vernos inmortalizados por el Dios del amor, por Júpiter, ¿verdad? Ella: ah, jupiterinos. Él: ¿te gustaría aparecer en la portada de la Hola!? Ella: ¡Aaay!, por Dios, siempre fue mi mayor deseo, y si es a tu lado moriré de satisfacción. Él: cuesta algún dinero, Desirée, pero en ti no escatimaré mis estipendios. Ella: te amo tanto, Javier, que ya siento que llevamos 20 años y que estamos aburridos y debemos separarnos, pero todo es por amor.

Lozano: "La gente que me conoce sabe que soy un apasionado de la música clásica y de la ópera, que estuve en el Conservatorio de Música mientras estudiaba la carrera de Derecho y, aunque no terminé en el conservatorio, sigo tomando clases de piano. Lo que poca gente sabe es que después de la música clásica y la óperas lo que más me gusta es la salsa". Lozano, tóquenos algo, sin albur, aquí está el piano de Gilga.

Oigan esto, lectora, lector, lecter, pero no tomen gotas de Rivotril porque se duermen: "Creo ser un buen salsero. Desirée hasta me graba cuando estamos en alguna fiesta. Y no solo me gusta la salsa por el ritmo, sino también por las letras que son auténtica filosofía". La philosophie!, gran cosa: de qué manera te olvido. Se me olvido que te olvidé, a mí que nada se me olvida. No hay que sufrir, no hay que llorar, que la vida es un carnaval.

La declaración

Gil había perdido el resuello cuando encontró esta declaración del senador y cenador Lozano Losano: "Sí hubo declaración, en eso soy muy tradicional. Un día que estábamos en un restaurante, en Puebla, pedí papel y lápiz al mesero, escribí todo lo que sentía por ella, lo firmé y se lo entregué". Menos mal que firmó el documento, senador, por qué hoy en día ya los documentos no tienen ningún valor si no se firman con mano propia.

Ese documento encierra un gran misterio lingüístico: Desirée, ¿quieres ser mi novia? ¿Quieren más? Pues sí hay más: Desirée: me gustaría robarte un picorete. Dice Desirée: "Dudé en salir con él cuando supe que era un político, por la fama que lo precede, pero no hay que juzgar a nadie sin antes conocerlo, así que decidí darle un voto de confianza". Bien hecho, Dessi, pero Gil espera que no haya sido un voto comprado por la mafia del poder. ¿Amor con gorgojo? Jamás.

Monsiváis

Oigan estas palabras escritas por Carlos Monsiváis en el año de la canica: "La Alta Sociedad que conocemos, y que a diario nos abruma con su magnificencia esencializada en fotos rígidas, no lleva mucho prodigando su existencia. Si acaso remonta su prosapia a la década de los 50 y, más exactamente, a principios de los 60, cuando un grupo de periodistas irrumpió para deificar lo que se conoce como mexican jet-set, o beatiful people, continuando los términos en mundo popoff, o high life".

Felicidades, senador Lozano, usted ha ingresado, pago de por medio, a ese mundo exclusivo.

Gil s'en va 

gil.games@milenio.com