UNO HASTA EL FONDO

Inframundo

Pero don Luis, ¿y si el Presidente fuera Liópez, los maestros deberían rebelarse igual? Caracho, la Comuna de París, la Tercera República, Versalles, el pueblo insurrecto

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil se enteró de la noticia que dio a conocer el INAH: Pakal El Grande habría levantado su monumento funerario sobre el nacimiento de un manantial. Al morir el gobernante de Palenque, Chaak lo sumergiría en esas aguas para llevarlo al inframundo. Esta hipótesis se soporta en el descubrimiento de una serie de canales construidos bajo el Templo de las Inscripciones.

Gilga leía las noticias de la cámara funeraria y el sistema hidráulico de Pakal y de los mayas, que han resultado ser unos ingenieros extraordinarios, cuando cayó en una oquedad. Sin saber cómo, ni a qué hora ni por qué razón, Gil estaba sumergido, como los canales de Pakal, en la lectura de la nueva contribución periodística de Luis Hernández Navarro en la página editorial de su periódico La Jornada. La pieza de marras (gran palabra) lleva por título esta frase en llamas: “Los luminosos soldados de la civilización” y se refiere a los maestros de la CNTE. Ah, sí señor, como lo leen y como lo oyen. Empecemos por el final. Don Luis termina así su artículo: “Louise Michel, educadora combatiente en la Comuna de París (1871) escribió que ‘la tarea de los maestros, esos soldados oscuros de la civilización, es dar al pueblo los medios intelectuales para rebelarse’, herederos de esa gesta libertaria, pareciera ser que los profesores de la CNTE se han echado a los hombros esa misión”. Aigoeei.

Siempre corto de entendederas, Gil pensó que los profesores deberían enseñar su materia a los alumnos del mejor modo posible. Pues resulta que Luis Hernández Navarro, El Grande, afirma que lo que hay que hacer es rebelarse. Pero don Luis, ¿y si el Presidente fuera Liópez, los maestros deberían rebelarse igual? Caracho, la Comuna de París, la Tercera República, Versalles, el pueblo insurrecto.

Arterias

La verdad sea dicha (muletilla patrocinada por Liópez y Morena), Gamés no había leído una encendida defensa de la CNTE como la de Luis Hernández Navarro, quien por cierto está en su absoluto derecho a elogiar a los ladrones de la coordinadora. Hernández Navarro ve en los bloqueos, despojos, robos, un movimiento popular apoyado por padres de familia, estudiantes, miembros del EZLN, “autoridades agrarias”, “iglesias protestantes”, “trabajadores del sector salud”, “militantes de Morena”, en fon. Esa civilización no le interesa a Gil, esa vida que consiste en saquear, y fastidiar la vida de los demás no le gusta al simple e inverecundo Gamés.

Lean y oigan a Hernández Navarro: “los bloqueos de la CNTE han paralizado la actividad de buques y trenes (…) han infartado la arteria aorta que alimenta y oxigena al polo del desarrollo industrial más dinámico del país enclavado en el Bajío: la ferroviaria Kansas City Southern de México que conecta el puerto Lázaro Cárdenas con Laredo, Texas”.

Se sabe que las fuerzas constitucionales defienden enclaves importantes, pero Villa ataca con toda su fuerza. O qué, ¿no hablamos de la revolución? Hernández Navarro es el reportero de la Revolución mexicana, salude por favor a Martín Luis y de pasada aprenda algo de su prosa. Imposible, cierto.

“Los maestros han puesto en práctica una versión renovada de la guerra de la pulga, de acoso constante y ofensivas fulminantes. Han respondido a las acometidas paquidérmicas del gobierno con una capacidad felina de movilización.”¡Felinos! Señor Hernández Navarro, a Gamés le parecen perfectos sus desvaríos, pero carambas, los hospitales, los mercados, los aeropuertos, la comida, los empleos de las personas a quienes les importa una almendra “la insurrección popular” qué harán con sus vidas diarias, porque la verdad es que usted escribe y se va a su casa a tomar la copa mientras que las personas que padecen los bloqueos están hasta el copete de sus “luchadores”. La guerra de la pulga, ¿y el cerebro pulga?

“El movimiento se ha convertido ya en un verdadero huracán (…) Su lucha no da muestras serias de desgaste. Como si se encontraran en una carrera de relevos, sus contingentes alternan su participación en marchas, plantones bloqueos o asambleas. Lejos de disminuir las movilizaciones se han ampliado”.

Cantemos: arriba obreros mexicanos, de pie los esclavos sin pan. El artículo de Hernández Navarro, El Grande, debe leerse en la resolución de la Comuna de París, o lo que sea, o como se llame: a palabras sordas, oídos necios.

Madame Dresser

La articulista-académica-precandidata-bien peinada señora Dresser se molestó con el parágrafo de Gil titulado “Locas de atar”. Tiene razón, ese trozo debió llamarse “Locas de desatar”. El texto en el cual Dresser se impersonó (gran verbo) en el presidente Peña Nieto ha sido notable. A Gamés le gustaría impersonarse en la señora Dresser: “Soy una luchadora. La eternidad me mira con cierta envidia. Lo siento, asistiré a la farsa electoral con mi santo y seña: inteligencia y emoción. Cumpliré mi destino, ese monumento a la revolución que llevo en el alma. Lloro al sentir en mi ser la verdad del nuevo México. Nadie sabrá detener el caudal de mis decisiones cuando sea la presidenta del país”. Ah, la voracidad. Ah, carambas, si la arisca no era burra, o como se diga.

La máxima de Samuel Johnson espetó en el ático de las frases célebres: Cualquier preponderancia de la fantasía sobre la razón es un grado de locura.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com