UNO HASTA EL FONDO

'Góberes preciosos' en problemas

Se requiere un muy nuevo PRI, porque el nuevo se hizo viejo y el viejo se hizo nuevo, de tal forma que el PRI quedó intacto, como siempre: un mamut incorregible.

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil cayó en una pequeña trampa de las redes sociales. Movimiento Ciudadano puso a circular de nuevo un video de la época en que el candidato Peña Nieto presentaba al nuevo PRI. Aparecen entrevistando a Peña algunos de los integrantes del programa Tercer Grado: Víctor Trujillo, López-Dóriga, Adela Micha y Denise Maerker, quien le pregunta por la nueva generación del PRI. El entonces candidato responde sin hesitar (gran palabra, muy bonita: hesitar): “Actores de la nueva generación política: el gobernador de Quintana Roo, Beto Borge; el gobernador de Veracruz, Javier Duarte; César Duarte, gobernador de Chihua-hua (…) todos ellos son parte del proceso de renovación del partido”.

Gil sufrió un desvanecimiento de dos segundos. Dios de bondad, algo ocurrió con el nuevo PRI, la renovación del partido terminó en el acabose, endeudaron a sus estados y los entregaron a la oposición. Como decía Ibargüengoitia cuando tenía un problema serio: “Entré a una cantina, pedí un whisky y me puse a esperar un milagro”. Así el Presidente y el PRI, que no es nuevo, pero tampoco viejo, ni tampoco de la mediana edad, ni un bebé, ni un anciano. Gil considera que el PRI tiene la edad de sus fracasos.

Tercia de reyes

Nadie puede comprar el futuro, eso es verdad (poetry de puesto ambulante). Así las casas (más que nunca una muletilla de Grupo Higa), el tiempo pasó y hoy bajo su sombra, que tanto creció, tenemos recuerdos, mi árbol y yo. Ups. Rewind: pasó el tiempo y el presidente Peña tiene a los representantes de una nueva generación priista impugnados y repudiados, a punto de ser indiciados (ados-ados) (ah, Gil siempre quiso escribir la palabra indiciado en un texto), perseguidos y, Dios lo quiera, enchironados si se les comprueban las imputaciones que aparecen en los medios y que el mundo entero sostiene. Correcto, Gilga exagera, en Budapest no conocen a los Duartes y a Borge sin “s”.

El presidente Peña Nieto entonces le retira la canasta básica a sus góberes preciosos y les impide protegerse contra las investigaciones que estos sujetos intentaban impedir mediante nombramientos a modo para evitar fiscalizaciones.

Gil lo leyó en su periódico El Financiero: “Por orden del presidente Peña Nieto, la PGR presentó ante la Corte un recurso de inconstitucionalidad de las reformas en materia de corrupción que promovieron los gobernadores de Veracruz y Quintana Roo para blindarse de futuras acciones de las nuevas administraciones”.

Cuando se enteró de cómo venía la mano, Duarte reculó; Borge, por su parte, dijo que nunca  promovió esa iniciativa. Sí, el burro no anda en miedo. De verdad, ese nuevo PRI va en caída libre. Se requiere un muy nuevo PRI, porque el nuevo se hizo viejo y el viejo se hizo nuevo, de tal forma que el PRI quedó intacto, como siempre: un mamut incorregible.

Recen

El milagro que el Presidente y el PRI esperan se llama Enrique Ochoa Reza. Afirma Enrique Quintana que este hombre redactó buena parte de la reforma educativa y desde la Secretaría de Energía fue clave en el diseño de la reforma energética. Luego de la salida de Rojas de la CFE, Ochoa Reza (Gil iba a escribir el apellido con minúsculas: Ochoa reza) fue el operador de los cambios en el sector eléctrico. Caracho, si lo dice Quintana, este asunto debe estar muy cerca de la verdad, pero diantres, cómo subir a un hombre sin base, sin grilla, sin nada de nada a la dirigencia del PRI. Algo lo explica: que el presidente Peña espera un milagro. Gilga recordó el refrán: hágase el milagro y hágalo el diablo.

Ochoa Reza podría iniciar una serie de cambios en el PRI. Anjá. Así nomás. Si tuviera unos cinco años (no de edad), Gil pensaría que eso podría ser más o menos imposible, pero en un año parece una ilusión perdida (¿cómo les maneja Gamés los títulos clásicos?, aigoeei). Y aquí volvemos al principio de esta página del directorio: ¿se puede corregir al PRI? Ya en serio: no. Hay una alta probabilidad de que pierda la Presidencia en el 2018. ¿Cómo ven a Gil pontificando? Esta es la buena noticia, la mala es que podría ganar Liópez. Dioses: bajen, ayuden a estos mexicas perdidos en sus obsesiones y sus deseos.

El corazón simple de Gil pregunta al viento: ¿a quiénes movilizará Ochoa Reza? ¿Sabe Ochoa, o le han dicho, cómo se elegirá al próximo candidato del PRI a la Presidencia? ¿No? Entonces saldrá más rápido que Agustín Basave Basave a caballo de su cargo. No estaría nada mal que Ochoa Reza dijera que las tribus del PRI son ingobernables y que no tiene dinero. Ji. Y que renunciara y hasta luego: me regreso a la CFE. Si Gamés no se equivoca, cosa improbable, el PRI está en la lona, le cuentan la de protección y no reacciona, no sabe cómo se llama ni en qué año nació. Por lo pronto los góberes preciosos están en problemas, no es para nada una mala noticia, al contrario.

La máxima de Ambrose Bierce espetó en el ático de las frases célebres: No hay nada nuevo bajo el sol, pero cuántas cosas viejas hay que no conocemos.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com