UNO HASTA EL FONDO

Catástrofe educativa

Gamés no da crédito y cobranza. Había ocurrido el escalofriante atentado de la escuela secundaria del Colegio Americano del Noreste de Monterrey a manos de un joven de 15 años, un alumno de secundaria que tiroteó a sus compañeros y a su maestra. El gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez, El Bronco, anunció entonces con gran sentido de la oportunidad la construcción de cinco preparatorias militarizadas para imponer disciplina entre los jóvenes conflictivos.

El gobernador sugirió a los padres de familia enviar a sus hijos “problemáticos” a esas escuelas para arreglarlos. Si la lectora y el lector creen que Gil miente, lean su periódico Reforma: “Para que si ustedes tienen un hijo que no les hace caso, nos lo manden ahí (a las preparatorias militarizadas), ahí los arreglamos”.

Gamés sufrió un desvanecimiento y cuando recuperó el sentido lloró lágrimas de sangre: ¿será posible? ¿Un gobernador de un estado de la República afirma que a los jóvenes se les arregla con disciplina militar? ¡Mecachis! Hemos regresado a los años 50, hemos regresado al retardo mental autoritario. Gobernador: no perdamos tiempo, encerremos a esos jóvenes en psiquiátricos. Ante la tragedia, la bravuconada; ante la desgracia, el castigo; ante el problema, la ignorancia.

Sin educación

Gil jura a pie juntillas que la catástrofe educativa nos ha alcanzado: gobernadores, altos funcionarios, legisladores reaccionan como cavernícolas cuando se enfrentan a un problema. Oigan, lectora y lector, lean esto por piedad, pero antes ingieran diez gotas de Rivotril (sí, diez) y una pastilla de Paxil. Por Dios: “Vamos a empezar a trabajar así, no podemos permitir que los jóvenes se sigan perdiendo porque los papás no pueden con ellos (…) Que no haya mamás alcahuetas (…) tenemos que hablar de la realidad. No le sacateemos al problema, no evadamos el problema porque muchos años hemos evadido el problema y hoy tenemos consecuencias que lamentamos”.

Un grito desgarró el silencio del amplísimo estudio: ay, mis hijos sin neuronas, sin sinapsis y sin sinopsis, sin nada. Es decir: el trágico crimen de un adolescente que tiroteó a sus compañeros es producto de las madres alcahuetas. No se lo tomen a mal a Gilga, pero el que tiene que regresar a la secundaria es el gobernador de Nuevo León. Disciplina militar para enfrentar un serio problema social. Mándemelo compadre y yo le arreglo al chamaco malcriado. No somos nada de nada.

Gómez Leyva

La petite histoire es así: Ciro Gómez Leyva y su equipo habían realizado uno de los más impactantes reportajes que se hayan visto en la televisión acerca de la escalofriante corrupción en el Reclusorio Norte. Nadie podría regatearle a ese trabajo periodístico su audacia y su calidad. Sí, ya sabemos que las fuentes son sagradas.

Agora mal (Gil se pone clásico) sin bien: a la hora de dar la noticia de la extradición del Chapo Guzmán, Gómez Leya (ya quedamos, si Gil no está de acuerdo le llama Gómez Leyva) se quejó en público de que fueron pisoteados los derechos humanos del Chapo Guzmán. Anjá. Cómo lo oyen, sin más y sin menos. Ni una palabra sobre este asesinazo, este sujeto que arrojó a miles de familias al abismo de la tragedia. De acuerdo: al Chapo se le deben respetar sus derechos humanos, como a cualquier persona, pero, rayos y centellas, no nos empeñemos demasiado; ¿oh, sí?, ¿haremos del Chapo una causa?

Al sur de Manhattan, a unos pasos del puente de Brooklin se encuentra la cárcel donde vivirá El Chapo Guzmán, el centro correccional Metropolitano de Nueva York, una prisión federal construida en 1975 que hospeda a mafiosos, terroristas, traficantes de armas. Gil le desea una feliz estancia al Chapo en esa prisión el resto de sus días.

Para abrir boca

El segundo día de su mandato, Trump se ha dado de bofetadas con la prensa; que dice Gil bofetadas, una bronca monumental, sostiene que los periodistas están “entre los más deshonestos de la Tierra”. En efecto: autoritario, soberbio, vulgar, mentiroso. El último día de enero, el presidente Peña acudirá a reunirse con Trump. TLC, muro, deportaciones, la más tensa y difícil reunión entre presidentes de México y Estados Unidos que se recuerde. La verdad, Gil no quisiera estar en esos zapatos.

Goethe: Nada hay más terrible que una ignorancia activa.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com