SOCIEDAD Y DERECHOS HUMANOS

¿Es viable la propuesta de revocación de mandato del PAN?

A pesar de ser considerada como la mejor forma de gobierno y organización de la vida social y política, la democracia se muestra, al mismo tiempo, sumamente frágil, inestable y vulnerable, pues su vitalidad depende fundamentalmente de dos componentes esenciales: por un lado, una ética sólida ciudadana generada a través de una educación ético-cívica y, por otro lado, la estabilidad, fortaleza y desarrollo de un estado democrático de derecho.

Es decir, el constructo democrático de un país depende funcionalmente de un óptimo ejercicio de las instituciones que conforman y articulan la sociedad política, junto con la vertebración y madurez de una sociedad civil, la cual debe estar en constante fortalecimiento cultural-político.

Dicha tarea debe concebirse inmanente, urgente, prioritaria y esencial para desarrollar una mejor gobernabilidad democrática, a través de nuevas formas y vías de participación política

Por otra parte, sabemos que el derecho de votar y ser votado es reconocido en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y participar en las decisiones públicas y la autodeterminación de los pueblos, también están reconocidos por convenciones e instrumentos internacionales de derechos humanos, reconocidos y suscritos por México, desde hace varias décadas.

Es por ello, que pensar en un ejercicio de representación sin la aceptación o legitimación del pueblo, resulta impropio y contrario a un régimen democrático, por lo que decidir revocar un mandamiento de representación popular, debería ser en todo momento el instrumento evolucionador hacia una democracia plena.

Por lo anterior, creo que la propuesta emitida por senadores del PAN donde reconocen como derecho la revocación de mandato a representantes de elección popular y la rendición de cuentas, me parece no solo adecuada a nuestro contexto social y democrático, sino una propuesta que debió estar presente hace mucho tiempo atrás, en el entorno nacional, puesto que dicha fi gura ya ha sido plasmada en otras legislaciones del país, como es el caso de los estados de Chihuahua, Nuevo León, Jalisco y Oaxaca, como un mecanismo de participación ciudadana idóneo para darle más poder al pueblo.

En la Constitución Local de Jalisco, por ejemplo, está la figura de la Revocación de Mandato. Consiste en que un porcentaje de la ciudadanía reúna firmas, alegando una causa grave que amerite la destitución del funcionario de elección popular. En caso de aprobarse, el Instituto Electoral local organiza la consulta y cuenta los votos y el resultado es vinculatorio.

Con dicha propuesta, dicen, se busca fortalecer el marco legal para la articulación del Estado y la sociedad civil en mecanismos que permitan la deliberación pública, estimulen los procesos de gobernanza democrática y garanticen el control público democrático.

La propuesta modifica el artículo35 Constitucional, para que se reconozca que la sociedad tiene derecho a participar libremente en la formación del ejercicio y control público directa e indirectamente, se reconocen como derechos, la revocación de mandato a representantes de elección popular y la rendición de cuentas.

Asimismo, se busca modificar el artículo 39, para reconocer que la soberanía reside en el pueblo, quienes podrán ejercerla directa o indirectamente.

Y también modificar el artículo 40, para adicionar que es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República “democrática, representativa y participativa”.

El proyecto de decreto que reforma y adiciona diversas disposiciones a la Constitución, se turnó a las comisiones unidas de Puntos Constitucionales, Anticorrupción y Participación Ciudadana, y de Estudios Legislativos.

Sin embargo, esperemos que esta propuesta no quede solo en papel como muchas otras y que se legisle en el procedimiento para llevar a cabo dicha revocación, porque siempre hemos sabido que en nuestra forma de gobierno el pueblo es quien tiene el poder, pero nunca ha existido realmente el procedimiento para hacerlo efectivo.

Desde un punto de vista más crítico, dado que estamos en un proceso electoral de las más grandes dimensiones que ha vivido nuestro país, también pudiera ser que dicha propuesta sólo sirva para hacer creer a los ciudadanos, que ahora sí el PAN actuará como un grupo opositor responsable y comprometido con la defensa de los intereses del pueblo, de lo que ha adolecido desde la presidencia de Vicente Fox.

Sólo el tiempo y el resultado de la elección presidencial nos dirá si los blanquiazules impulsarán con todo la aprobación de su iniciativa, o si a final de cuentas terminarán con el gobernador, lo que les sea más favorable como partido político, a lo que ya nos hemos acostumbrado.