SOCIEDAD Y DERECHOS HUMANOS

El recorte presupuestal a nivel federal, ¿y los estados?

En el caso de Puebla, el recorte no tendrá mayor impacto en los programas y proyectos del gobierno, debido a que éstos se ejecutarán con el presupuesto programado para este año y si faltaran más recursos, se cuentan con otros ingresos que seguramente saldrán de los bolsillos de los poblanos.

La drástica caída de los precios de la muestra mexicana del petróleo a nivel internacional, encendió los focos rojos en el Gobierno Federal, al ponerse en grave riesgo las perspectivas del producto interno bruto, que se estimaba de un 5% en 2015 y que, de acuerdo a la opinión de los expertos y analistas extranjeros, difícilmente llegará al 2.5% a finales del presente año.

Lo que obligó a la federación a anunciar la semana pasada un recorte presupuestal de 124 mil 300 millones de pesos, que se extenderá hasta 2016 con una reingeniería del gasto y las dependencias federales.

El recorte se repartirá con una reducción del gasto en 52.3 miles de millones de pesos para dependencias y entidades del Gobierno; 62.0 miles de millones de pesos para Pemex; 10.0 miles de millones de pesos; y CFE, que suman los 124.3 miles de millones de pesos, equivalentes al 0.7 del PIB.

Es de llamar la atención que los rubros más castigados serán los servicios personales con un monto de 6 mil 809 millones de pesos, que equivale al despido de miles de burócratas de diversas dependencias federales; 12 mil 265  millones de pesos en gastos de operación y 15 mil 043 millones en subsidios.

El recorte significará un duro golpe a las perspectivas de crecimiento económico previstas para este año; sin embargo, resalta el hecho de que no se hayan tocado otros rubros como, por ejemplo, los altos salarios de los funcionarios de primer nivel del gobierno federal, las dietas y bonos de los diputados federales y senadores, que nos cuestan anualmente miles de millones de pesos; las prerrogativas de los partidos políticos que aumentan año con año y es un gasto inútil, porque la gran mayoría de los mexicanos estamos convencidos de la enorme corrupción y de lo inútil que resulta para nuestra economía sostener a estos grupos que viven a costa de nuestros impuestos.

Otro de los rubros sin movimientos en el recorte, son los gastos de publicidad y en materia de imagen y comunicación del gobierno de Peña Nieto y que crecen año con año, beneficiando principalmente al duopolio televisivo y así podríamos señalar otros rubros en los que la federación destina miles de millones de pesos en recursos, sin que realmente impacten en el desarrollo y crecimiento de nuestra economía y de los grupos vulnerables.

En el caso de Puebla, como de otros estados, el recorte no tendrá mayor impacto en los programas y proyectos del gobierno, debido a que éstos se ejecutarán con el presupuesto programado para este año y si faltaran más recursos, se cuentan con otros ingresos que seguramente saldrán de los bolsillos de los poblanos, vía más impuestos, derechos, multas o privatización de servicios, al fin y al cabo que teniendo el control del poder legislativo, resulta muy sencillo mandar iniciativas y aprobar leyes, que aún y cuando vayan en contra de los intereses de la gran mayoría de los ciudadanos, cuentan con el respaldo de los “representantes populares” que cobran en el Congreso.

Por ello, el recorte federal no preocupa a los gobernadores, porque mientras ellos puedan hacer y deshacer con las arcas públicas y mantener su estructura de poder, el país puede seguir a la deriva, sin importar su destino final.

Así es como se gobierna en México: primero los intereses, canonjías y privilegios  del grupo en el poder y familiares, y al último los ciudadanos, que a final de cuentas, son los que sufren las consecuencias de estas políticas restrictivas del gasto público.

Por ello, ante la falta de confianza y credibilidad en los partidos y gobernantes, en este momento sólo entre un 25 y 30 por ciento de los registrados en el padrón electoral piensan ir a votar el domingo 7 de junio; y me pregunto: ¿realmente tiene sentido votar?