SOCIEDAD Y DERECHOS HUMANOS

¿Y después de la fuga de El Chapo qué?

No considero que la fuga del Chapo sea motivo de celebración entre los mexicanos, pero estoy consciente que es un episodio más de la comedia que vivimos todos los días y que en lugar de enojarnos o sorprendernos, en sí, es un acontecimiento que varios esperábamos se diera de un día a otro.

Aunque el tema en sí ya ha dado mucho de qué hablar desde que se dio a conocer la noticia tanto en medios nacionales como internacionales, de la fuga del narcotraficante más rico y famoso de México del penal de “máxima seguridad” del Altiplano, El Chapo Guzmán, muchos mexicanos lo han tomado como un hecho chusco o que no es extraño, si consideramos que anteriormente se había fugado y era de esperarse, que por lo menos en nuestro país lo más probable es que lo volviera a hacer o lo haga si es recapturado, lo que en sí se ve complicado, ya que incluso fuentes policiales han señalado que es poco probable que la población civil ayude con la denuncia anónima, o bien que arriesguen su seguridad y la de sus familias por el temor a las represalias y que nadie cree que el Gobierno de la República cumpla con su promesa de pagar la recompensa de 60 millones de pesos que ha anunciado para quien proporcione datos o coopere para su captura.

La verdad es que para muchos mexicanos, esta historia parece no tener fin y una gran mayoría han preferido hacer memes del suceso en redes sociales y colocarlo como un personaje más de la farándula o del show de la vida política, que nos dan todos los días los Presidentes Municipales, Gobernadores, legisladores y hasta la pareja presidencial.

No considero que la fuga sea motivo de celebración entre los mexicanos, pero estoy consciente que es un episodio más de la comedia que vivimos todos los días y que en lugar de enojarnos o sorprendernos, en sí, es un acontecimiento que varios esperábamos se diera de un día a otro.

Hay otras versiones que han señalado, que si no se da la salida de miembros del gabinete de primer nivel como el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, o de la Procuradora General de la República, Arely Gómez, es porque la fuga se utilizó como un distractor, para que los ciudadanos no nos percatáramos del alza del dólar que rebasó la barrera de los 16 pesos en esta semana.

Lo que quizá debería preocuparnos es la pésima imagen de ser un país corrupto que tenemos a nivel mundial y que ahora seguramente nos hará ocupar una peor posición entre las naciones que figuran en tan lamentable estadística.

Son varias las preguntas que vale la pena hacernos: ¿Por qué si desde su captura, los Estados Unidos solicitaron su extradición a aquel país por los delitos que se le imputan, el Gobierno mexicano determinó no hacerlo?

¿Qué criterios se aplicaron en su momento en el Gobierno de Felipe Calderón para autorizar fasttrack la extradición de varios capos capturados en su sexenio a USA y que a la fecha siguen presos esperando una sentencia o bien compurgando la que se les dictó?

¿Dónde está el dinero de la fortuna del Chapo Guzmán, si es de los narcotraficantes según Forbes con las más grandes fortunas a nivel mundial?

¿Por qué no se le aplicó la Ley Federal de extracción de dominio de sus bienes, como a cualquier delincuente común?

Si el Gobierno Federal ha gastado tantos recursos económicos en la compra de equipo de espionaje para vigilar, no sólo la vida de los personajes de la vida política, sino supuestamente para detectar las actividades de los grupos de la delincuencia organizada, ¿por qué no se ocupó de vigilar las conversaciones de los cómplices de la fuga, o le dedican más tiempo a vigilar a los enemigos políticos del Presidente, que a los enemigos de los ciudadanos? ¿Se investigará a fondo, la red de complicidades que se sumaron para que se consumara la fuga de El Chapo?

Veremos de qué manera se desempeña el nuevo sistema nacional anticorrupción, ya que será su primera prueba de Fuego. Los mexicanos no nos merecemos a las autoridades que tenemos, ojalá se castigue en forma ejemplar a los responsables, ya que si de algo hoy adolecen las mismas es de nuestra confianza.