SOCIEDAD Y DERECHOS HUMANOS

Venezuela, ¿el nuevo Irak?

La Doctrina Estrada es, por una parte, un rechazo de la práctica de algunos gobiernos de calificar y consecuentemente otorgar o no su reconocimiento a gobiernos de facto y, por otra, una reafirmación del derecho de legación que tienen los países.

Nuestro país es cuna de grandes aportaciones al mundo, tal como lo es la Doctrina Estrada, pues ha sido de gran relevancia en el Derecho Internacional ya que se sustenta en principios de validez universal, principalmente el de la libre determinación de los pueblos y el de la no intervención; que son imprescindibles para una convivencia de respeto mutuo y de cooperación entre las naciones.

La Doctrina Estrada es, por una parte, un rechazo de la práctica de algunos gobiernos de calificar y consecuentemente otorgar o no su reconocimiento a gobiernos de facto y, por otra, una reafirmación del derecho de legación que tienen los países. A su vez, expresamente rechaza la posibilidad de que los asuntos interiores de los Estados puedan ser calificados en cualquier sentido por otros Gobiernos, es decir, constituye un rechazo también de las actitudes intervencionistas de algunas naciones.

En días recientes, un decreto del presidente Barack Obama, declaró en emergencia nacional a su país, ante la inusual y extraordinaria amenaza que supone Venezuela para ellos.

La pregunta aquí es: ¿cómo amenaza Venezuela a Estados Unidos? A miles de kilómetros de distancia, sin armas del calibre que poseen los gringos y sin emplear recursos económicos o humanos para conspirar contra el orden constitucional estadounidense, la declaración presidencial resulta ser nada creíble, entonces cabe la pregunta: ¿cuál es el significado de esta acción claramente intervencionista?

Evidentemente, esto nos trae recuerdos de las diversas acciones que los norteamericanos han empleado al transgredir la soberanía de distintos estados, tales como Libia, Irak, Kuwait —casualmente países miembros de la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP) —, y precisamente Venezuela es el mayor productor de petróleo de América Latina (extrae cerca de 2,7 millones de barriles diarios).

En este caso, al declarar a Venezuela como “un peligro” para EU representa “una clara amenaza a la soberanía” de dicho país y, de bote pronto, todos pensamos que la posible consecuencia de la declaración del presidente afroamericano es la invasión militar, pues recordemos que cuando se ha empleado como argumento el resguardar la Seguridad Nacional de Estados Unidos, este formalismo precede a los embargos económicos y una posterior intervención con armas. Todavía tengo la esperanza de que éste no sea el caso.

Pero volviendo a la Doctrina Estrada, en efecto, nadie tiene derecho a intervenir en los asuntos internos de un Estado soberano ni a declararlo, sin fundamento alguno, como amenaza a su seguridad nacional, sin embargo, ahora que lo está haciendo EU contra el pueblo venezolano está ejerciendo una forma de presión para obtener un resultado que beneficie a sus intereses vitales; de verdad está jugando a actuar como policía del mundo.

No falta mucho para que llegue el 4 de julio, fecha en que los estadounidenses celebran su independencia, empero, habría que hacer una transición para declarar ese día como la independencia del mundo respecto a Estados Unidos.