SOCIEDAD Y DERECHOS HUMANOS

Elecciones en tiempos de cinismo y agravio

Otra de las razones que motivan la inconformidad y rechazo de los ciudadanos en las elecciones, es la enorme desconfianza que les inspiran los Partidos Políticos y sus candidatos culpando a los primeros y a los gobiernos Municipales, Estatales y Federal, de la extrema pobreza.

Las condiciones y la situación por la que atraviesa México, en vísperas de las elecciones del día de mañana, en que se renovarán la Cámara de Diputados, gobernadores en 7 estados, ayuntamientos en 17 entidades y jefes delegacionales en el Distrito Federal no pueden ser más críticas y violentas, debido al malestar e inconformidad que existe en un enorme sector de la sociedad mexicana por diversas razones, entre las que destacan, por citar algunas, el clima de inseguridad y violencia que se vive en varios estados del norte y centro  del país por el crecimiento de la delincuencia organizada y los carteles del narcotráfico que han convertido estas zonas en campos de batalla por el control de los territorios y las rutas por una parte y por la otra, por la guerra que sostienen con la policía federal, el ejército y la marina, en la que la población civil se ha vuelto víctima del fuego cruzado o de ser detenida bajo sospecha de colaborar con los narcotraficantes.

Otra de las razones que motivan la inconformidad y rechazo de los ciudadanos en las elecciones, es la enorme desconfianza que les inspiran los Partidos Políticos y sus candidatos culpando a los primeros y a los gobiernos Municipales, Estatales y Federal, de la extrema pobreza y crisis económica que vive más del 65 por ciento de la población del país, mientras somos testigos de la entrega de los millonarios recursos que vía las prerrogativas reciben año con año los Partidos y que pagamos todos los mexicanos para sostener a estructuras rémoras que debemos mantener para aparentar que vivimos en un sistema democrático, donde lo único que importa a estos grupos es mantener sus cotos de poder y seguir viviendo de los recursos que reciben de nuestros impuestos.

Organizaciones políticas carentes de una ideología propia, que se venden al mejor postor haciendo alianzas para mantener su registro y con candidatos impuestos, con antecedentes obscuros, sin experiencia y formación para desempeñar en forma eficiente su labor y que tienen claro que de ganar la elección, su compromiso es primero para con el Partido que los postuló, que la defensa de los intereses de los ciudadanos a los que supuestamente representa; por otro lado, con propuestas la mayoría de las veces utópicas, cuya intención es engañar a los electores prometiendo acciones y reformas que después se quedarán en el olvido, ya que desde ahora nunca han dicho cuáles son los mecanismos que utilizarán para hacerlas realidad.

En este momento, eso es lo que menos importa, ya que lo único que les interesa es lograr el triunfo en las elecciones para servirse del poder y no para servir a sus electores. Un elemento adicional al clima en que se llevarán a cabo las elecciones, son las protestas y marchas que realizan en varios estados del país los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, en Oaxaca, Guerrero, Michoacán y Chiapas en pos de sus demandas sindicales y con la amenaza al INE de no permitir que se lleven a cabo las elecciones en esas regiones el próximo domingo, situación que de no resolverse y otorgar garantías de seguridad a los ciudadanos, puede propiciar un mayor abstencionismo o que finalmente se suspenda la jornada electoral en estos estados del país.

Un último factor que desde mi punto de vista es causa de malestar ciudadano, es el cinismo en que han caído los Gobiernos federal y de los Estados ante el supuesto combate a la corrupción gubernamental, que ha alcanzado niveles de escándalo, sin que realmente se hayan aplicado sanciones ejemplares a funcionarios y particulares que han incurrido en éstas prácticas, sino por el contrario, muchos de ellos continúan con sus carreras políticas, siendo premiados y protegidos por sus partidos y los empresarios involucrados en dichos actos, continúan con sus jugosos negocios, sin el menor recato y aprovechando que estamos en México, donde se siguen y seguirán haciendo negocios, con la complicidad y generosidad de los hombres del poder.

¿Y con todas estas condiciones creen que los mexicanos tenemos ganas de salir a votar?