Ejercicio del Poder

Estado, de rodillas

El pasado viernes, el gobierno federal logró la captura del "criminal más buscado de México", como definió el secretario de Gobernación MIGUEL ANGEL OSORIO CHONG.

Por primera vez, el hecho se sobredimensionó como ningún otro.

Sin duda, fue una acción importante en contra del crimen organizado; sin embargo, la autoridad no hizo más que cumplir con la obligación que tiene.

No debemos olvidar que brindar seguridad es razón fundamental del Estado, por tanto, es su deber cumplir con esa encomienda y seguir trabajando en esa materia.

Se procedió así porque el gobierno federal –justamente- lo requería ya que el drama de Ayotzinapa le ha originado mucho demérito, tanto al interior como al exterior.

A ello se suman las muchas acciones violentas de maestros y grupos de vándalos en diversos espacios del país quienes, en su confesado propósito de desestabilizar al régimen, ponen a prueba la reacción de las autoridades.

Ahí están las graves acusaciones dadas tras el reciente enfrentamiento entre integrantes de la CETEG y la Policía Federal, el martes 24 en Acapulco, señalando que cuatro maestras fueron violadas y doce profesores están desaparecidos.

Además, descalifican el informe de la autopsia al cadáver del profesor CLAUDIO CASTILLO PEÑA.

Lo anterior, con la intención de articular la brutalidad policiaca con la actuación criminal de los uniformados en Iguala y Cocula y marcar similitudes con los disturbios de San Salvador Atenco, en mayo de 2006.

El propósito es claro: marcar que el Estado autoritario no cambia, que la represión es sistemática, que los métodos son los mismos; eso es "nota caliente" en nuestro país y fuera de él.

Como los maestros e integrantes de los grupúsculos vandálicos "no son culpables de la violencia", como ellos mencionan, sino que tan solo se "manifiestan"; cuando son detenidos, exigen y logran, la inmediata liberación de sus integrantes.

Para el colectivo social, así como para empresarios y comerciantes, la percepción es que el Estado mexicano se encuentra de rodillas.

La vida en democracia exige la urgencia de hacer vigente el ideario y principios de don BENITO JUAREZ, quien advirtió: "Nada, ni nadie por encima de la Ley".