Ejercicio del Poder

De nueva cuenta

De nueva cuenta los mexicanos estamos inmersos en un proceso electoral.

En él se disputarán 2 mil 179 cargos. En nueve entidades federativas habrá elección de gobernador, se renovará la composición del Congreso federal, de igual manera, congresos locales e integración de ayuntamientos.

En la definición de los aspirantes a representarnos por voto directo, difícilmente alguno de los 10 partidos tiene procesos medianamente democráticos para elegirlos; en casi todos se utiliza el mismo método: designación autoritaria y discrecional.

Respecto a quiénes ocupan los primeros lugares en las listas de candidaturas plurinominales, es decir, la de aquellos que no hacen campañas, las listas se arman no con base en los méritos de los posibles aspirantes, sus trayectorias o sus ofertas; no, se escogen en torno a los intereses de las cúpulas de los diversos partidos políticos.

Por otra parte, muchos de los candidatos han sido funcionarios o representantes populares que dejan amputado el cumplimiento de sus encargos, los cuales les han servido como trampolín para sus ambiciones personales.

En cuanto al Distrito Federal, hay descontento entre la ciudadanía por la salida masiva de los jefes delegacionales e incluso de muchos diputados de la Asamblea Legislativa.

En este contexto no hay esperanza: la supuesta voluntad de cambio o de servicio es mera retórica. Por ello, la sociedad se cansa de los políticos. Ninguno está comprometido con el mandato que le dieron. Todos quieren un nuevo "hueso".

En otro aspecto, las precampañas en lo democrático y financiero son una farsa. El tope de gasto es burlesco: 224 mil 074.72 pesos. El régimen legal, en lugar de optar por la transparencia sobre origen y destino de recursos, impuso topes poco realistas.

En cuanto a las campañas, en días pasados el Instituto Nacional Electoral (INE) autorizó que los partidos políticos dispongan de más de 5 mil 356 millones de pesos para este año, una cantidad que, según dijo el consejero presidente LORENZO CÓRDOVA, sirve para protegerlos de influencias ilícitas y del dinero del crimen organizado.

Se puede observar que por las cuarteaduras que presentan los partidos, estos tendrán carencia de respaldo social.