Ejercicio del Poder

9 de noviembre de 1989

Tras el término de la Segunda Guerra Mundial en territorio europeo, en 1945, Alemania fue dividida entre las potencias aliadas. Estados Unidos, Reino Unido y Francia se repartieron la mitad occidental y la Unión Soviética se quedó con la mitad oriental.

En la Alemania Occidental se constituyó la República Federal Alemana y en el oriente la República Democrática Alemana. La capital alemana, Berlín, fue dividida en el mismo contexto.

Pese a ello, la frontera —entre Berlín del Este y Oeste— permaneció abierta hasta el 13 de agosto de 1961, ya que en tan solo en 13 días emigraron 47 533 personas a RFA.

Los alemanes, forzados a vivir amurallados durante 28 años, experimentaron, tras el desplome del Muro de Berlín, la noche del 9 de noviembre de 1989, el que Alemania volviera a ser una; constituyéndose como uno de los pocos sucesos plenamente felices de su historia.

Entre 1961 y 1989, más de 130 personas murieron intentando cruzar del Berlín oriental al federal. En un inicio fue a través de cavar 139 metros por debajo de la zona militarizada del Este; en total, se abrieron 29 túneles.

'El Muro era una cicatriz: nadie creyó que desaparecería', señaló RICHARD BURT, quien fuera embajador estadounidense en Alemania, desde 1985 hasta el derrumbe del muro y la disolución de la Unión Soviética.

La demolición del muro, por tratarse del símbolo de la Guerra Fría y por haber ocurrido de manera pacífica, ha sido uno de los momentos claves de la Historia que deparó grandes cambios en el mundo.

La desaparición del también conocido como "muro de la vergüenza", llevó un largo y complejo proceso de negociaciones desplegadas por la diplomacia estadounidense y la de sus aliados europeos que antecedieron a la caída del muro. El acuerdo político para llevarlo a cabo, fue establecido por tres prominentes líderes mundiales: MIJAIL GORBACHOV, RONALD REAGAN y JUAN PABLO II.

La caída del Muro de Berlín que marcó el fin de la llamada 'Cortina de Hierro', debe servir —simultáneamente— como una advertencia para las generaciones futuras; como un recordatorio de aspiración a la libertad, a la democracia y a la unidad; y como un homenaje a la libertad recuperada en Europa.