Ejercicio del Poder

7 de junio

El día de ayer se llevó a cabo la jornada de sufragio del proceso electoral más grande y complejo de la historia contemporánea del país.

A ella, ningún partido llegó limpio a la cita. La desazón, desconfianza, inseguridad o conflictividad, fueron la constante. Las campañas fueron del escándalo, cinismo y resentimiento.

Pocas veces como ahora -abusando de la pasividad del ciudadano- los contendientes se ocuparon de buscar, encontrar y exhibir las trampas de sus rivales, rebasando los límites de la difamación y la calumnia.

Intimidación, más de 20 candidatos asesinados, guerra sucia, denuncias de corrupción, todos contra todos.

Ante la abundancia de irregularidades los litigios en tribunales pesarán más que los votos en las urnas. Los ciudadanos hemos sido tan solo un mal necesario en las pugnas por el poder.

De este número circense-electoral nos queda el sentimiento de la derrota, el sentimiento de orfandad frente a la hegemonía de la partidocracia.

Aunado a ello, los desmanes cometidos por los llamados maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) llegaron a extremos peligrosos.

Diversas medidas de presión para exigir el cumplimiento de 10 demandas planteadas al gobierno.

Todas ellas integran un catálogo de tropelías. Entre otras: saqueo, destrucción e incendio de oficinas públicas; toma de 11 Juntas Distritales del estado de Oaxaca, robo y quema material electoral; apropiación de gasolineras y reparto de combustible; ocupación de casetas de cobro; obstrucción de carreteras y aeropuerto; bloqueo acceso a depósitos de abastecimiento de combustible de Pemex; robo de armamento de policías, y, lo más sensible, expulsión humillante de militares de las instalaciones bajo su resguardo.

En Chiapas, Guerrero, Michoacán, Puebla, Oaxaca, San Luis Potosí y Veracruz, la CNTE y sus seguidores transitaron de la movilización al delito.

Ante el pasmo del Estado -nunca como hoy- los vándalos lo habían desafiado tanto, secuestrando así la democracia.

Ahora bien, si los resultados electorales en el Congreso de la Unión favorecen al gobierno federal, éste podría empezar a mostrar la "mano dura" -conforme a estricto derecho- que la ciudadanía le reclama.