Ejercicio del Poder

Trump, secretos de Estado

Con el lema "Hacer que Estados Unidos funcione de nuevo", en el segundo evento de la Convención Nacional Republicana, el pasado martes 19, DONALD TRUMP fue oficialmente coronado como el candidato presidencial de un Partido Republicano dividido.

Como culminación de ese espectáculo político, el jueves 21, TRUMP, aceptó oficialmente la nominación de ese partido.

Su designación como candidato republicano a la Casa Blanca le abre los expedientes sobre algunos de los secretos de Estados Unidos y eso tiene preocupados a muchos.

La tradición de la entrega de información clasificada por las agencias de inteligencia estadounidenses, a los aspirantes a la presidencia del vecino país del norte, se remonta a 1952.

Debido al fallecimiento del presidente ROOSEVELT en 1945, HARRY TRUMAN, al llegar casi de improviso al despacho oval, con escasa experiencia en cuestiones de inteligencia, sin saber nada, por ejemplo, del Proyecto Manhattan; decidió evitar que su sucesor pasara por lo mismo, por lo que permitió a los candidatos de la época acceder a información clasificada.

Esta habitual práctica en el proceso electoral de los Estados Unidos, en el caso de TRUMP, ha levantado suspicacias y sentimientos encontrados en la CIA, sobre cómo utilizará esos datos.

AKI PERITZ, ex analista de la CIA, recuerda que TRUMP es "un hombre sin filtro" y pregunta: "¿cuáles serían las consecuencias si TRUMP revela algo clasificado en la campaña? Ha tuiteado cosas dudosas, a veces falsas, que lee en internet; ha vociferado estadísticas de delincuencia falsas e incluso no tiene problema en citar a BENITO MUSSOLINI.

Para el senador demócrata de Connecticut, CHRIS MURPHY, ha señalado tener claro que el polémico millonario "no pensaría dos veces en tomar información clasificada y exponerla públicamente si creyese que eso sirve para sus propósitos políticos".

En torno a esto, DONALD TRUMP no cuenta con la plena confianza de los mismos republicanos.

El propio presidente de la Cámara de Representantes, PAUL RYAN, el conservador de mayor rango, ha manifestado sus dudas respecto a TRUM. De igual manera que los dos expresidentes republicanos vivos: GEORGE H. W. BUSH y GEORGE W. BUSH.